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Tribus amarillas, especie en extinción

Voces del Director

Desde Filomeno Mata 8

Por Mouris Salloum George (*)

A pocos queda duda de que existe el basurero de la historia. La franquicia en México ha sido muy requerida a partir del 1 de julio pasado, pero su director de comercialización asegura que todavía tiene cupo disponible.

En ese tipo de establecimientos yacen restos de especímenes tricolores, magenta, naranja, verdes y azules, etcétera. Hay cenizas de dinosaurios y de bebesaurios. De todo, como en la viña del señor.

Desde hace por lo menos seis años, sin embargo, se han multiplicado las reservaciones para las tribus amarillas que han sucumbido en combates antropófagos que no llegan aún al último round.

Empezaron por perpetrar un parricidio

Los caníbales de la Nueva Izquierda no alcanzan a saciarse con los de la casa de enfrente, como las jaibas, se consumen a sí mismos.

Empezaron tales depredadores por perpetrar un parricidio: Le dieron cuello a su “líder moral” Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. Se lanzaron sobre la piel del Peje, pero se les indigestó.

Después del celebrado Pacto por México, en el que jugaron el papel de pariente pobre, Los Chuchos no han tenido zalea aborrecida: En un corto periodo pasaron por la parrilla a Jesús Zambrano Grijalva, a Carlos Navarrete Ruiz, a Agustín Basave y a la inefable millonaria Alejandra Barrales.

Hay que recordar que, con doña Alejandra, el árbitro electoral tuvo que sacar en dos ocasiones la tarjeta amarilla (color idóneo); una vez para indicarle que no podía estar vacilando con su escaño en el Senado; la otra, para que se normalizara la legalidad de la dirigencia nacional del PRD.

El pasado fin de semana los amarillos tuvieron su enésimo aquelarre: No para arrepentirse de haber arrimado su sardina al fogón del derechista presidencial Ricardo Anaya Cortés, sino para seguir afilando los cuchillos y pactar quién se queda con los escombros del PRD.

Manuel Granados prefiere la graciosa huida

No podía ser más decorativo el escenario: Enardecidos empleados miembros del Sindicato de Trabajadores al servicio de ese partido irrumpieron violentamente la asamblea para reclamar emolumentos retenidos o, en aquellos que han sido corridos, su liquidación de ley.

Harto de ser ninguneado, el suplente de Barrales, Manuel Granados de plano tiró la toalla. Dijo en una amable misiva que lo hacía en acatamiento de una sentencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que, otra vez, ordena la legalización de la dirección nacional. Frágil excusa.

El desvencijado trono, pues, está de nuevo vacante: El partido que nació hace veinte años ofreciendo Democracia ya/ Patria para todos se quedó sin democracia y, obviamente, sin matria. Nadie se acerca a llevarle flores ni a llorar sobre su tumba. Así suelen terminar los pactos entre bellacos.

(*) Director General del Club de Periodistas de México, A.C.

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