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Mouris Salloum Opinión

Trump: Con un ojo al gato y el otro al garabato

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Desde Filomeno Mata 8

Por Mouris Salloum George (*)

Para decirlo pronto, el abogado William Barr fue activo de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos desde 1973. Lo nombró el republicano Richard M. Nixon. Con ese expediente, el republicano Donald Reagan lo tuvo cercano al Salón Oval de la Casa Blanca. El republicano George Bush padre lo designó Fiscal General, cargo para el que lo reclutó el republicano Donald Trump.

Con esa hoja de vida, William Barr duerme en la misma cama que el elefante que simboliza al Partido Republicano.

La Cámara de Representantes, de mayoría demócrata, recogió testimonios del fiscal Robert Mueller sobre el llamado Rusiangate, configurativo de colusión en la campaña de Trump en 2016. Barr se negó a testificar sobre el asunto, no asistiendo a la audiencia a la que fue convocado.

Por lo visto, el abogado neoyorkino, Fiscal General de los Estados Unidos, es a la vez fiscal de México. Lo monitorea a larga distancia y, cuando su agenda se lo permite, viaja a la Ciudad de México.

El asunto LeBarón, en la agenda de la enésima visita de Barr

Lo hizo en noviembre pasado. Mañana se le tiende de nuevo alfombra roja. En su orden del día formal, hará comparecer ante su persona al secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, en funciones de comandante civil de la Guardia Nacional. Está también agendado el Fiscal General Alejandro Gertz Manero.

Es previsible que, entre los asuntos bilaterales, sea del interés del distinguido huésped el caso Ovidio de Sinaloa, pero, sobre todo, el asunto LeBarón, que tanta intensidad mediática ha ganado desde el 4 de noviembre pasado.

Vale, pues, retomar el dato de que Barr estuvo al servicio de la CIA en la década de los setenta. Dicho a manera de alegoría, los que conocen de esas cosas suelen insinuar que la hermandad mormona pone también su patriotismo al servicio de la benemérita central.

De lo que se colige que el hiperactivo inquilino de la Casa Blanca pone un ojo al gato y el otro al garabato. Está atento al botón nuclear con la mira de los misiles puesta en el Medio Oriente y simultáneamente al patio trasero, para cuyo muro, según medios estadunidenses, logró el fíat para disponer de más de 7 mil millones de dólares del Presupuesto de El Pentágono. Buen fondeo para la campaña de reelección presidencial. Suele ocurrir.

(*) Director General del Club de Periodistas de México, A.C.

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