Voces del Periodista Diario
Abraham García Opinión

TUCAMLO: ¿Todos unidos contra el Presidente?

Sinfonía Telúrica

Por Abraham García

Salvo que -después de la crisis sanitaria- se convoque a convención nacional en al Estado Azteca a fin de armar una estrategia unitaria para sacar de Palacio Nacional al conductor de la cuarta transformación, desde la óptica ranchera el movimiento se ve muy ojona pa´paloma, muy redondo pa´aguacate y muy negro pa´huevo.

Los propios complotistas se mojan la pólvora entre sí, en la medida en que no logran armar una agenda unitaria mínima en la que quepan todos los intereses de orden económico y político-electoral y, muy lejos de la esquina, los de carácter social. Desde esa perspectiva, los lances son facciosos, sectarios.

Hasta donde observamos, la logística de los sedicentes opositores es dispersa y cada interés desmarca su territorio de los restantes. Es un proceso que caracterizó a los movimientos de izquierda hasta la disolución del Partido Comunista Mexicano a finales de los setenta.

Nomás les faltan a los inquietos adalides 30 millones de votos

Coloquemos algunas mojoneras en la bifurcación: En la tronera del poder económico, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Carlos Salazar Lomelín, ha dejado claro que, si se quiere desplazar del poder a Andrés Manuel López Obrador, deben reunirse tantos votos como los que le abrieron las puertas de Palacio al tabasqueño: Más de 30 millones.

El activista político de la Confederación Patronal de la República Mexicana, Gustavo de Hoyos, de cierto tiene método, pero la construcción de una estructura en los 300 distritos electorales federales no la han logrado ni los promotores de nuevas franquicias partidarias.

La facción que surgió bajo los auspicios del fundador de Soriana, Pedro Luis Martín Bringas, quien le puso plazo a sus objetivos al mes de diciembre, se quedó colgada de la brocha: Su gestor ha sido retirado del Consejo de Administración de dicho corporativo.

La arenga de Fox no tuvo eco más allá de San Cristóbal

En una segunda mojonera están dos ex presidentes de la República. Desde hace meses, Vicente Fox llamó a ponerle en la madre a la cuarta transformación. El eco no fue más allá del confortable rancho de San Cristóbal, Guanajuato.

Hecho desde sus mocedades en el fragor político, Felipe del Sagrado Corazón Calderón Hinojosa pone sus fichas en el proyecto de partido México Libre, que regentea su mujer, Margarita Zavala Gómez del Campo. Ambos saben, formados en el PAN, que la brega de eternidad tarda en madurar y cosechar frutos.

Los de la izquierda “moderna” políticamente correcta, que en 2018 hicieron el ridículo pactando con la candidatura azul de Ricardo Anaya Cortés, no saben ni siquiera donde quedó el domicilio legal del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en la Ciudad de México. Pocos conocen su apartado postal.

El PRI no tiene más presencia que la mediática, sostenida  a duras penas en sus precarias bancadas en el Congreso de la Unión, donde llevan la voz cantante dos que tres senadores; entre ellos el ex secretario de Gobernación de Peña Nieto, Miguel Ángel Osorio Chong.

A golpe de timón fue disuelta la Conferencia de Gobernadores

En la tercera mojonera están los jefes “políticos” de los estados, al garete al sufrir la Conferencia Nacional de Gobernadores golpe de timón desde el frente azul de este sindicato.

La Asociación de Gobernadores del PAN parece tener más consistencia, pero sus militantes con fuero satisfacen sus nostalgias volviendo a su querencia fundacional: Sus visibles vínculos con los empresarios y banqueros, donantes para la formación de la alternativa católica de la Revolución mexicana.

Por razones más que obvias, esos gobernantes  no apelan a sus bases sociales. Sus pliegos petitorios son dirigidos invariablemente a Palacio Nacional, siempre abogando por más prebendas fiscales y financieras para patrones y emprendedores.

El aquelarre en Parras de la Fuente, Coahuila

La semana pasada, sepultado mediáticamente por la fatiga informativa causada por el Covid-19, hubo un aquelarre cuyo dato más significativo fue la comunicación desde México con la funcionaria del gobierno de Texas, Ruth Hughes, de cuyos contenidos poco se sabe.

Los gobernadores de los estados fronterizos mexicanos se arroparon a la sombra de sus periódicos encuentros con sus pares del otro lado de la línea. El cónclave fue identificado como el Encuentro en Parras de la Fuente, Coahuila. El anfitrión fue el priista Miguel Ángel Riquelme.

Ordinariamente, la orden del día de esos encuentros bilaterales se centra sobre problemas comunes de la frontera. Esta vez la excusa fue el coronavirus.

Lo llamativo de la reunión, fue que se integraran al grupo los gobernadores de Jalisco, Enrique Alfaro (Movimiento Ciudadano); de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo (PRD) y de Colima, el priista Jorge Fernando Peralta, al lado del independiente Jaime Rodríguez Calderón (Nuevo León), del panista Javier García Cabeza de Vaca (Tamaulipas) y el ex priista tornado azul, José Rosas Aispuro (Durango).

Lo destacable de ese acontecimiento, es que al menos cuatro de los mandatarios nombrados están en la tesitura de retiro en 2021. En el registro consultado a vuelo de pájaro (ya ve usted, con eso de las teleconferencias) no vemos los nombres de Javier Corral Jurado (PAN/Chihuahua); Claudia Pavlovich (PRI/ Sonora) ni de Javier Bonilla Valdez (Morena/ Baja California). Durango, a decir verdad, no queda en la franja fronteriza.

Suena la batea con una bolsa de 60 mil millones de pesos

Cuatro días después de aquella encerrona, AMLO anuncio una bolsa extraordinaria federal de 60 mil millones de pesos para los estados, pero mentó la soga en casa del ahorcado: Los gobernadores deben dar señales de austeridad republicana, reduciendo sueldos y lujos.

Con esa condición, se pensaría que los soberanos gobernadores preferían declinar el apoyo adicional, pero 15 de ellos están en el umbral de cambio en 2021 y sus tesorerías están tan secas que no pueden disponer de recursos para financiar las próximas campañas electorales en sus estados, que arrancan en el próximo otoño.

Visto el paisaje político-electoral desde el refugio antivirus, no nos queda más que esperar la convocatoria a la convención nacional para cambiar inquilino en Palacio Nacional, pero todavía no vemos al valiente que pueda catalizar el humor de la oposición. Es cuanto.

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