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Una crisis humanitaria se cierne sobre Estados Unidos

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

Joaquín Guzmán Loera mereció el título de El capo del sexenio, el primero del siglo XXI. ¿Era protegido o protector del grupo dominante? Simplemente, era un soporte básico de la economía mexicana por su eficaz gestoría de divisas extranjeras, directas a las reservas del Banco de México, que se encarga de “esterilizarlas”; esto es, purificarlas.

Ha sido condenado el sinaloense -entregado como su más preciado trofeo por el insospechable Enrique Peña Nieto al gobierno de los Estados Unidos- a cadena perpetua, por un impoluto juez de Nueva York.

Para el amigo, justicia y gracia; para el enemigo, justicia a secas

No se trata de una sentencia inaudita. Es una práctica común de un sistema que ha dejado de lado su falso puritanismo: Para los amigos, justicia y gracia. Para los enemigos, justicia a secas.

Los amigos de la Casa Blanca andan por el territorio estadunidense como Pedro por su casa. Es que son los más desprendidos donantes en las campañas electorales. Así llegaron al Salón Oval de Washington Richard M. Nixon y Ronald Reagan.

Los tráficos de drogas, armas y personas, tres empresas y un solo corporativo trasnacional –santísima Trinidad– generan 800 mil millones de dólares al año. El sistema bancario y financiero de los Estados Unidos es la principal lavandería a escala mundial.

Sus operarios despachan en Wall Street en la misma frecuencia que el Departamento del Tesoro, que no ve el narcotráfico como un problema de salud pública, sino como un asunto meramente fiscal.

De cómo surgió en el siglo XIX el afamado banco del opio

Las dos Guerras del opio del siglo XIX tuvieron como protagonista y usufructuaria principal a la Corona inglesa sobre la peluca de la reina Victoria. En la segunda, ya resulta visible la participación de los Estados Unidos, que se colocó en el centro del itinerario La India-China.

Investigadores académicos de los Estados Unidos y del Reino Unido coinciden en obras editoriales en que la intervención estadunidense en aquellas guerras, tuvo como actores a socios de la secta Calavera y huesos, fundada desde 1832 en las catacumbas de la Universidad de Yale que, en el siglo XX, ligó tres generaciones de la Familia Bush, de cuyo seno emanaron dos Presidentes en las últimas tres décadas.

De aquel siglo viene la institución del Hong Kong Shanghái Bank (HSBC), desde entonces conocido en el mundillo del narcotráfico como El banco del opio.

En México tenemos HSBC y no precisamente con el mejor expediente si revisamos indagatorias de la Comisión Nacional de Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Bancarios y Financieros sobre fraudes electrónicos y robo de identidad.

Cómodos arreglos administrativos y aquí no ha pasado nada

La autoridad reguladora de los Estados Unidos en materia de mercados de valores, tiene a esa marca en su catálogo de los más distinguidos transgresores de la ley, en competencia con el Citigroup, que en México tiene también nicho y lavadora.

Ambas firmas extranjeras aparecieron aquí después de que los gobiernos neoliberales maquinaron la desnacionalización del sistema de banca y crédito a partir de 1990.

El regulador del mercado de valores de los Estados Unidos investiga, documenta y comprueba. Las causas se consignan al Departamento de Justicia. Aquí los fiscales desvanecen responsabilidades de los infractores, algunos reincidentes, a cambio de arreglos administrativos tasados en miles de millones de dólares; no siempre, a veces en unos cuantos cientos.

Recientemente, en México apareció un resonante caso en que, documentada la aviesa pero rentable conducta de un ejecutivo mexicano trasnacional, se le castigó severamente: Se le redujo el sueldo de 11 millones de dólares al año a sólo nueve millones 500 mil dólares. Y siguió tan campante en su encargo.

Así se empolló en Estados Unidos el huevo de la serpiente

Cambio de página para el obligado ejercicio memorioso: Al derogarse La prohibición en los Estados Unidos a principios de la década de los treinta, en exclusiva y lujosa suite del hotel Waldorf Astoria de Nueva York, Luckcy Luciano convocó a su cohorte a fin de restructurar la mafia y abrirle nuevas ventanas de oportunidad.

Para “la división del trabajo”, en la integración de su gabinete Luciano asignó a Mayer Lansky la cartera de droga y finanzas.

Al ocupar Japón el territorio de Indochina, la refinación de la goma de opio y su mercadeo resultaron bloqueados. Se aproximaba la Segunda Guerra Mundial (en la que el ciudadano estadunidense Prescott Bush, socio de la Skull and Borne, de Yale, cobró fama internacional como El banquero de Hitler).

Previniendo la inminente participación de los Estados Unidos en el conflicto, se advirtió también el riesgo de escasez de sustancias duras en Europa para el tratamiento de los heridos de guerra.

Luciano, a pedido de Washington, delegó en Mayer Lansky la misión de impulsar en territorio del noroeste mexicano el cultivo de adormidera (amapola), para disponer goma a fin de producir morfina y heroína en laboratorios regionales y del estado de Arizona, el más cercano a lo que después sería conocido como el Triángulo dorado: Sinaloa, Durango y Chihuahua.

(Lucky Luciano sería apañado por la justicia estadunidense. En prisión, fue requerido por El Pentágono para que negociara con sus pares en Sicilia la manera en que las tropas aliadas usaran la isla como cabeza de playa para el desembarco en Europa. El jefe de todos los jefes sería después consagrado como héroe nacional por su colaboración. Lansky llegaría en los sesenta a ser donante de la campaña presidencial del republicano Nixon.)

La Guerra de Vietnam y la Operación Irán-Contra

Para los sesenta, también, era un secreto a voces que, desde el teatro de guerra de Vietnam, unidades de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos transportaban al vecino país el opio procedente del Triángulo dorado asiático.

Lo de la Operación Irán-Contra de Reagan -trasiego de drogas para armas contra Nicaragua-, es historia muy escrita. El capítulo que merece destacarse, es que, para esa operación, la Casa Blanca pactó con los jefes de los cárteles de Cali y Medellín, Colombia, que en lo sucesivo tuvieron vía libre para el trasiego de cocaína a territorio de la Unión Americana.

La Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Agencia Antinarcóticos (DEA) de los Estados Unidos fueron corporaciones imprescindibles para el éxito de aquella operación.

Las primeras conexiones latinoamericanas

Los cárteles colombianos necesitaron para el transporte de cocaína hacia EU escalas de reabastecimiento de combustibles para sus flotas aéreas y escogieron territorio mexicano a ese efecto.

Los capos más pesados de Colombia empezaron a domiciliarse en México, principalmente en la Península de Yucatán, y a establecer las primeras conexiones con sus homólogos del Golfo de México y del Pacífico.

Por el lado del Golfo, las primeras asociaciones fueron con los hermanos García Abrego, de cuyo establo al tiempo se desprendieron Los Zetas. Heredaría el control Osiel Cárdenas.

Para el litoral del Pacífico, los arreglos fueron con los sinaloenses Miguel Ángel Félix Gallardo, Ernesto Fonseca Carrillo, Rafael Caro Quintero, Amado Carrillo Fuentes (con posicionamiento en Ciudad Juárez, Chihuahua), los hermanos Arellano Félix (que se extendieron hacia Baja California), etcétera.

De esa fecunda incubadora surgieron más tarde los ahora legendarios Joaquín Guzmán Loera y su compadre El Mayo Zambada. Vendría luego la hornada de los Beltrán Leyva y los que se fueron acumulando al correr de los años.

Hombres de negocios a cargo de la ingeniería financiera

Para entonces, la empresa ya exigía del dominio de la ingeniería financiera. De esta obra fueron artífices los agentes de las cúpulas de hombres de negocios mexicanos que operaron y operan al alimón con los ejecutivos del extranjerizado sistema de banca y crédito y de la Bolsa Mexicana de Valores, etcétera.

Así fue posible que los cárteles mexicanos cobraran fama en los cinco continentes. Sus jefes mayores empezaron a ser codificados para cada ocasión como enemigo público número 1 de los Estados Unidos.

Uno de los bancos mexicanos reasignados después de la reprivatización fue absorbido a principios de la pasada década por otra corporación financiera de los Estados Unidos.

Sólo en uno de los casos de los que tomaron nota las agencias estadunidenses, se reportaron de 2007 a 2012 más de 30 millones de operaciones “irregulares” por un monto de casi 900 millones de dólares. El cómodo arreglo se finiquitó con un moche de 90 millones de dólares y la causa cesó en cortes estadunidenses.

¿Quién satisfará las adicciones de los gringos?

Ha sido condenado a cadena perpetua el sinaloense Joaquín Guzmán Loera. De ir en serio el asunto, es de temerse un nuevo colapso en el sistema bancario financiero internacional. Desestabilizar un mercado por el que circulan al año 800 mil millones de dólares no es un riesgo de poca monta.

Peor aún: Ese riesgo lleva implícita una crisis humanitaria para los Estados Unidos. De ser condenados a cadena perpetua todos los implicados en el suministro de droga a ese país, ¿Cómo satisfarán su adicción los millones de viciosos estadunidenses? No imaginamos una respuesta racional. Es cuanto.

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