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Urge sacar al sector pesquero de la cuarentena

Ruta México

Por Álvaro Aragón Ayala

Hasta esta mañana, los compromisos reales asumidos por México en el acuerdo de la OPEP para remontar la crisis internacional producción-precios del petróleo se mantienen en una franja oscura, motivada por el repliegue informativo de la Secretaría de Energía.

Si bien se dio a conocer que México mantuvo su resistencia a bajar 400 mil barriles diarios, como lo exigía Arabia Saudita, y sólo reduciría su producción en 100 mil barriles, lo que hace ruido es que el gobierno de los Estados Unidos anunció que absorbería la diferencia (300 mil barriles), ¿a cambio de qué?

Asunto macro, el anterior, se da en el entorno en que el coronavirus sigue en los primeros planos mundiales, destacándose las sacudidas a que la pandemia somete el espectro económico mundial.

A México, el desencuentro entre Rusia y Arabia Saudita en materia petrolera lo coge a medio tramo de que se ponga a caballo el T-MEC una vez que, presionados por el Covid-19, la Cámara de los Comunes y el Senado de Canadá apresuraron la aprobación antes de suspender a mediados de marzo sus sesiones. A partir de entonces se abrió un periodo de tres meses para la puesta en vigencia. Estamos, pues, en el filo de la navaja.

El T-MEC, insuficiente; continúa la incertidumbre económica

El tema nos remite a la advertencia que hizo en diciembre pasado la senadora Vanessa Rubio (PRI) quien, al votarse el protocolo reformatorio del T-MEC sostuvo que este instrumento es insuficiente y sólo prolongaría el estado de incertidumbre económica por el que atraviesa el país. En efecto, así está sucediendo por la serie de variables que está enfrentando México en lo que va del año, no atendidas satisfactoriamente por los responsables de la política de Comercio Exterior.

Escribiendo desde el Noroeste del país, en ese sentido nos interesa el sector alimentario mexicano en su fuente agropecuaria (agricultura y pesca)  y sus dos actividades principales: La aplicada a la cobertura del mercado interno y la dedicada a la exportación.

Desde el primer enfoque, destacan la agricultura y la pesca sociales; en el segundo, la dependencia del mercado estadunidense. Contra los productores agrícolas para el mercado nacional se cierne la amenaza de una ampliación de la apertura a los productos agropecuarios procedentes de los Estados Unidos. A los exportadores, el veto y los aranceles.

En el último caso los que pasan por la zozobra son, principalmente, exportadores de legumbres y hortalizas (tomate) y de aguacate en sus áreas más productivas del segundo: Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Michoacán y Morelos.

Sanciones restrictivas a la producción del Alto Golfo de California

En el caso de la pesca, poca atención se ha puesto en los medios a la sentencia de la Corte Internacional de Comercio del pasado por la que se vetan a parte del Alto Golfo de California -so coartada de protección a la vaquita marina- las exportaciones a los Estados Unidos de camarón, sardina, sierra, curvina, etcétera.

La cuestión es que transcurrieron 27 años de vigencia del Tratado de Libre Comercio (TLC) y el gobierno no se ha preocupado nunca por dar certeza a los productores pesqueros del Pacífico en un litigio iniciado desde que México decretó y obtuvo el reconocimiento internacional a su Zona Económica Exclusiva.

Un litigio, precisamos, provocado por la piratería estadunidense, causa por la cual la Marina Armada mexicana capturó y embargó en 1980 media docena de embarcaciones dedicadas a la pesca ilegal en nuestros mares. Desde entonces, el conflicto ha sido cíclico, sin lograrse un acuerdo definitivo. Ahora, la vaquita marina; antes, ciertas variedades de delfín. Una vez el camarón y el atún mexicanos sometidos a sanciones sin término.

Producto agropecuario y pesquero crece a tasa anual de 19%

No es asunto de poca monta el del petróleo, pero va siendo hora de que el Estado ponga sus ojos y su acción en el sector señalado: Para 2017, el producto agropecuario y pesquero nacional, aun sin apoyos suficientes,  era el único que crecía a tasas de 19 por ciento anual. Para el siguiente año, la pesca aportó 2.1 millones de toneladas de pescados y mariscos al mercado alimentario interno.

Esa actividad, puntal de la economía del noroeste, da ocupación a más de dos millones de personas en empleos directos e indirectos. No éste un tema de cuaresma ni merece estar en cuarentena. Es vital para la economía y la alimentación de los mexicanos. No merece la exclusión en el desarrollo.

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