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Valle de México: El destino ya nos alcanzó

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

Hacia finales de la década de los setenta, nos enteramos de un espectáculo conmovedor: El rústico escolta de un ex gobernador norteño lloraba a moco tendido mientras caminaba sobre el pasto y los andadores alrededor de una alberca residencial en los Pedregales de San Ángel, del sur del Distrito Federal.

La causa de la tribulación de ese silvestre personaje eran los inertes plumajes de docenas de pajarillos desparramados por aquel exclusivo espacio. Lo curioso del asunto era la sensibilidad de ese sujeto que, como pistolero de bandas criminales, incluyendo la política, había eliminado por encargo a más de 200 cristianos.

Supimos entonces de la “conversión atmosférica”

¿Qué detonó la muerte de aquellas alegres e inocentes parvadas? Médicos que atendieron a personas víctimas en la ciudad de México apuntaron un diagnóstico novedoso: La conversión atmosférica.

Era un fenómeno ya detectado en ciudades y zonas industrializadas de Europa desde los años cincuenta: Por neblumo, se conoció en Londres cuando estaba muy lejos de hablarse de cambio climático. En la capital británica era difícil identificar a un familiar o amigo a dos metros de distancia.

Era regente del Distrito Federal el profesor Carlos Hank González. En voz de él escuchamos por primera vez la descripción de la que fue un día La ciudad más transparente. (Don Alfonso Reyes dixit). Dijo el regente hace casi medio siglo: Macrocefalia.

Con independencia de sus aspiraciones presidenciales, el profesor mexiquense actuó en consecuencia: Contención de nuevas industrias en la comarca de Vallejo, desconcentración de terminales camioneras, vías rápidas, nuevos circuitos interiores, reforestación de los camellones de las grandes avenidas y calzadas, en las que se vieron nuevas jardineras hasta con plantas naturales exóticas.

Con Manuel Camacho Solís se instalaron las estaciones para medir los puntos imecas de contaminación del aire;se sustituyeron transportes públicos y aparecieron las combis y los automóviles compactos para el servicio de taxis. Todavía ruedan por ahí algunos armatostes chatarra.

25 años de la peste amarilla postraron la Ciudad

Llegó sin embargo el PRD a gobernar el Distrito Federal. No lo hubiera hecho: 25 años de corrupción lo contemplan.

Dos maldiciones padecen los habitantes de la Ciudad de México: 1) el estiaje, que deja sin suministro de agua a las comunidades más populosas de la Ciudad de México y, 2) La pereza de la Secretaría del viento en pleno periodo en que se presentan lo que ahora se anuncian como fase 1, 2, o 3 de contingencia atmosférica.

Para justificar el gasto corriente y simular que algo se hace, se creó recientemente la Comisión Ambiental de la Megalópolis, con la participación de los gobiernos de la ciudad y periféricos.

Como todos los años en primavera, la población citadina está asfixiada por las partículas suspendidas, ahora con la contribución de la quema de pastizales, etcétera. La Secretaría del Viento trabaja eventualmente.

¡Fíjese usted!, sobre el tema de los crímenes atmosféricos, en 1973 se empezó a exhibir la película alertadora, Cuando el destino nos alcance.

Frente a las “contingencias”, que no lo son, sino fenómenos permanentes. apenas hoy se reunió la Comisión de la Megalópolis “para estudiar el problema” y dictar los planes de respuesta. Sus integrantes no se han dado cuenta de que El destino ya nos alcanzó. Es cuanto.

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Redacción Voces del Periodista

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