Voces del Periodista Diario
Abraham García Opinión

Vida airada: Permisividad-complicidad: Impunidad

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

Hoy iniciamos nuestra entrega habitual con una macabra numeralia: 250 mil 546, un millón 100 mil, 140 por cada 1000. Hablamos de seres humanos, no de meros guarismos.

La primera cifra, corresponde al periodo 2006-2018. Se trata de los muertos en superficie provocados por la guerra contra el crimen organizado. Los desaparecidos y los encontrados en cementerios y fosas clandestinos se ubican en otros casilleros.

La segunda cifra data de 2000-2015 y cuenta las muertes causadas por los dos tipos de diabetes. En la década que acaba de terminar el promedio anual fue de 98 mil fallecimientos, pero ya para 2017 el recuento reportó 106 mil 525 defunciones. Sólo en un año, remarcamos.

La tercera ecuación nos informa que en México 14 de cada 100 mexicanos mueren cada año por diversos tipos de cáncer. En las mujeres, los más recurrentes son cánceres de mama y cérvico-uterino.

Crímenes contra mexicanos atribuidos a la violencia institucional

Las muertes violentas -la mayoría con armas de fuego– citadas en primer término, son atribuidas por las autoridades a ajustes de cuentas entre cárteles de la droga. La suma incluye a víctimas civiles, tipificadas indolentemente como daños colaterales. La cifra equivale a una cuarta parte de las muertes provocada por la diabetes.

Si los muertos en enfrentamientos o ejecuciones en la guerra contra el narco se tipifican bajo el rubro de violencia criminal, los otros dos rangos se inscriben en la violencia institucional; esto es, la que descarga el Estado cuando abandona sus responsabilidades tutelares de los Derechos Sociales del Pueblo Mexicano, consagrados en la Constitución.

Enfermedades y muertes prevenibles, se les denomina a aquellas que pueden evitarse cuando las Políticas públicas se ciñen al ideal imaginado por los poderes constituyente y constituido. Para eso se instituyó la Medicina preventiva, que, según los que conocen de administración de la Salud y de gestión hospitalaria, cuesta menos que la curativa, que, por añadidura, se aplica cuando los pacientes están en estado terminal.

Nueve millones de diagnosticados: Esperanza de vida, 63 años

En el caso de la diabetes, las instituciones especializadas concluyen que, por ese padecimiento, la sociedad mexicana vive bajo alerta de mortandad permanente. Un dato consultado esta semana, nos informa que más de 9 millones de compatriotas están ya diagnosticado de esa enfermedad.

De acuerdo con un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en ese rubro México está a la cabeza de los 34 países parte de dicha institución.

Manoteo sobre el presupuesto público y huachicoleo

El mandato de Enrique Peña Nieto se caracterizó por dos conductas criminales. 1) Están identificados algunos gobernadores que, en colusión con funcionarios federales del sector, desviaron a sus cuentas bancarias personales los presupuestos etiquetados al ramo de Salud, llevándose entre las espuelas el gasto federalizado, y 2) Para el último tercio del sexenio, “fue descubierto” el huachicoleo de medicamentos en instituciones de Salud y Seguridad Social. 

Los signos más visibles de la diabetes, son la ceguera y las amputaciones corporales, en cuyo caso los costos se reflejan en la baja o nula productividad laboral. Un mexicano sano tiene una esperanza de vida de 77.5 años. Un diabético de 63, en condiciones deprimentes y hasta humillantes.

En la diabetes 1 y 2 se detectan tres detonantes: Malos hábitos alimenticios, obesidad y sobrepeso. En los cánceres varios aparecen también los malos hábitos alimenticios y la desnutrición. En ambos casos, la baja de defensas orgánicas. El resultado es el mismo: El acta de defunción. Esas causas aparecen entre las tres primeras que tienen desenlace mortal en México.

Sin leche materna, los niños hartos de comida chatarra

No existe misterio en la postración física y emocional de los mexicanos expuestos a aquellos males: Tuvo sus raíces en la transculturización que -al través de la mercadotecnia de las trasnacionales de los alimentos- atacó la tradicional dieta nacional, para sustituirla con comida chatarra.

La otra pinza, es la de la industria químico-farmacéutica: A más enfermos, más mercado abierto al recetario, en tres exposiciones: 1) El monopolio, 2) El mercado negro, y 3) La compra de patentes de fórmulas preventivas o curativas para evitar que lleguen a las instituciones de Salud, tanto públicas como privadas. El negocio hospitalario, de las funerarias y los panteones de cuece aparte.

La tercera pieza en la operación, son las agencias de publicidad y los medios de comunicación, preferentemente audiovisuales.

Lo que ahora se conoce coloquialmente como la mafia de la bata blanca, no hubiera sido posible sin la permisividad, la complicidad y la impunidad de agentes de al menos tres instituciones del Estado: Las secretarías de Salud, de Economía y Hacienda.

En nuestro trabajo de campo se nos sugirió una figura que parece irónica; no lo es: La crisis de salud que hoy afecta a tantos millones de compatriotas, tuvo su origen en la Generación Gerber; aquella a la que, desde la lactancia, se le privó de la leche materna y en su infancia y adolescencia fue alimentada con alimentos procesados, cargados gruesas dosis de saborizantes, colorantes, preservadores, etcétera, precursores de cáncer; y calorías naturales o sintéticas generadoras de diabetes.

Imposible el cristiano ruego: Dejad que los niños se acerquen a mí

Aunque la marca citada se patentó y salió al mercado en los Estados Unidos en la década de los veinte, sujeta a estrictas regulaciones, en México, donde existe una laxa regulación, encontró campo fértil a partir de que el perverso modelo trasnacional de las tiendas de autoservicio –paraísos de tentación, le llaman algunos sicólogos- sentaron sus reales, en las décadas de los setenta-ochenta, en plazas fronterizas del norte, tomaron el Distrito Federal y proliferaron en las principales ciudades de los estados.

“Casualmente”, la media de edad de los pacientes de los padecimientos denunciados, se da entre los 35 y 60 años, si bien en asignaturas como la obesidad infantil, México ocupa ya primer lugar en el mundo, de lo que se colige lo que tendremos en materia de salud en las dos décadas próximas.

Suena a broma la bíblica conminación: Dejad que los niños se acerquen a mí. Es cuanto.

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