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Virgilio Dante Caballero Pedraza (+)

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

Primer fin de semana primaveral que oteamos auspicioso, las cosas no podían terminar peor: Cruzada la tarde, recibimos el aviso de su hospitalización. Diez horas después, este amanecer, el viaje en el que no alcanzamos a despedirnos personalmente.

Noticia, información, ¿un mero suceso? Son las horas en las que sentimos que las palabras pierden su fuerza y su sentido profundo. No hay balanza ni metro que puedan pesar o medir el valor de la amistad que, siendo laboral, devino hermandad.

Un irreductible guerrero del periodismo

Se fue esta madrugada Virgilio Dante Caballero Pedraza, para nosotros, uno de los últimos e irreductible guerrero del periodismo.

Lejos ya los años finales de los cincuenta en que Virgilio, mozo aún, apareció en un reporte de arresto de activistas que entonces reclamaban en la Ciudad de México la baja de las tarifas eléctricas.

En la lista apareció Virgilio. Cuando recuperamos el dato, se nos ocurrió considerarlo el Primer niño preso político en México.

De la primera mitad de aquella década, habíamos tomado nota del nombre de Carlos Monsiváis. Andaba en las acciones cívico-electorales del henriquismo. En el inexorable calendario de Cronos, veríamos a Virgilio y Monsiváis compartiendo grandes batallas del oficio y de la política.

Monsiváis, Montemayor, Granados Chapa, Buendía…

Entrañablemente sensible a la amistad y a la solidaridad profesional, 2010 había sido un año grave para Virgilio: Se le adelantaron en el itinerario el poeta, investigador, militante social e historiador, Carlos Montemayor y Monsiváis. En 2011, los acompaño Miguel Ángel Granados Chapa.

Se cerraba para Virgilio un ciclo vital y a la vez luctuoso, iniciado en mayo de 1984, con el asesinato de don Manuel Buendía Tellezgirón.

Enlace y Del Hecho al Dicho, puntos de encuentro

En los primeros meses de 1978, nos presentamos telefónicamente: Hizo contacto con nosotros, radicados entonces en Mazatlán, para invitarnos a incorporarnos al lanzamiento del noticiario Enlace, de Canal 11. Instalados en plaza, nos dio oportunidad de colaborar en la barra de comentarios y análisis Del Hecho al Dicho.

Terco en sus irrenunciables iniciativas, en enero-febrero de 1979 logró la exclusiva para Canal 11 en la cobertura de la visita del papa Juan Pablo II a Puebla.

Desde el interior del Seminario Palafoxiano, el canal del Estado fue la fuente para los cientos de medios y miles de periodistas nacionales y extranjeros que cubrieron el histórico acontecimiento. Compartimos piso y cámaras con el especialista don Enrique Maza.

No fueron los enfoques analíticos posteriores sobre la agenda pontificia de algunas gentes de Gobierno: Salimos de Canal 11 a las pocas semanas. Meses después, el grupo salió en pleno, también por el tratamiento de un tema que molestó a un secretario encargado de despacho.

No rompimos, sin embargo, los lazos amistosos: En aquella barra de análisis habían aportaron sus luces los colegas antes nombrados. Continuamos la relación en el encuentro semanal del Ateneo de Angangueo, mesa satírica que se disolvió con la muerte del maestro Buendía. Los fortalecimos en la fundación que lleva el nombre del columnista michoacano.

En la agenda, primero la voz de los sin voz

Agradecimos siempre la confianza de Virgilio en programas especiales en Canal 13, de lo que siguió la creación del Sistema de Radio y Televisión de Sonora; el Sistema Quintanarroense de Comunicación Social y lo que ahora es el Instituto Oaxaqueño de la Radio, donde la contribución de los periodistas citados fue imprescindible.

En esos sistemas, Virgilio fue un celoso guardián de la voz de la sociedad. Para el caso específico, la voz de las comunidades indígenas. La última etapa de colaboración mutua fue en CNI, Canal 40.

Para resumir la ingrata narrativa, un dato que lo sintetiza todo: Fue solicitado por la UNESCO, como asesor para América Latina en Radio y Televisión.

Vino después la gestión de Virgilio como director general del Canal del Congreso, su impulso a Canal 21 de la Ciudad de México y su participación en Radio Universidad de Guadalajara y Radio UAM, de la que fue profesor. Fue miembro de número de la Asociación Mexicana de Comunicadores (AMCO).

Defensor de los otros, apenas si pudo defenderse a sí mismo

Un giro experimental en las inquietudes de Virgilio lo lanzó a la militancia política activa. Fue animador del programa cultural del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), del que fue diputado federal y al Congreso de la Ciudad de México, desempeño que interrumpió su muerte.

El luto por los colegas y amigos idos se radicalizó cuando, el defensor de los otros, tuvo que defenderse a sí mismo de las consecuencias de los terremotos de septiembre de 2017, que destruyeron su patrimonio físico y cultural propio.

Perdió Virgilio su última batalla con la muerte: La trasciende, sin embargo, su irrepetible obra en defensa de la Libertad de Expresión y el Derecho a la Información como garantías universales. Es cuanto.

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