Voces del Periodista Diario
Abraham García Opinión

Vivir la vida peligrosamente o morir en el intento

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

En la definición de uno de sus fundadores -don Efraín González Luna-el Partido Acción Nacional (1939) sería una formación política eminentemente doctrinal.

Aún en la oposición el PAN, hacia finales de los setenta escuchamos en Asamblea Nacional una lapidaria acusación contra sus dirigentes: Son presa del materialismo histérico.

A mitad de aquella década, en encendidos debates internos del partido –alternativa católica a la Revolución mexicana, lo tipificó en su tesis doctoral un académico estadunidense- se encendieron las alarmas: El PAN está expuesto al asalto de los detentadores del poder económico de tendencias fascistas. La ruptura doméstica estalló públicamente. En 1976 el PAN no pudo conciliar una candidatura presidencial.

Los signos de división aparecieron en la década anterior: Una corriente minoritaria se pronunció por la afiliación del PAN a la Democracia Cristiana, si bien no quedaba claro en algunos postulantes si en su versión italiana o la alemana.

Hacia 1962, en Italia ejercía un nuevo mandato la Democracia Cristiana. Amintore Fanfani fue designado para formar gobierno. En acuerdo con el Partido Socialista Italiano, Fanfani acometió una agenda por la que se estableció la planeación estatal de la economía y la nacionalización de la industria eléctrica.

Dado la declaración doctrinaria y programática fundacional del PAN, creado para combatir y revertir la obra económica y social de Lázaro Cárdenas, la iniciativa de inscripción a la DC -de ser en el cauce italiano- como que no cuadraba.

El subversivo y peligroso coctel Religión-Política

A principios de la década de los sesenta asumió la jefatura nacional del PAN, don Adolfo Christlieb Ibarrola. Para efecto de esta entrega rescatamos uno de sus compromisos: Despojar al partido de su naturaleza confesional y una advertencia contra la pretensión de mezclar el catolicismo con la política.

Para los mexicanos, razonó don Adolfo, cristianismo y catolicismo no tienen la misma significación: Siempre que se han confundido esos conceptos e intentado meter en el mismo saco a la Iglesia Católica y la política se ha quebrantado la unidad y el vigor de la Nación y se ha generado la subversión social.

Don Adolfo parecía insistir en la propuesta original del panismo: Por una Patria ordenada y generosa.

Gómez Morín quiso amansar a las “milicias del espíritu”

No vemos contrasentido en ese lema si nos remitimos al expediente de 1939: Cuando convocó a la fundación del PAN, don Manuel Gómez Morín, quien había sido testigo del desencadenamiento de la Guerra Cristera y su expresión en las campañas presidenciales de 1930, desde entonces abogó por la lucha político-electoral por la vía pacífica, institucional.

A ese fin llamó a los dirigentes de la Unión Nacional Sinarquista (UNS), cuyas milicias del espíritu, ordenadas bajo concepción e instrumentalización castrenses, habían puesto en riesgo los intentos de pacificación del país. No logró el acuerdo con el jefe nacional de la UNS, el michoacano Salvador Abascal Infante.

Casualmente, cuando en Italia Benito Mussolini iniciaba la formación de tropa civil que abanderaría el fascismo, en México facciones del clero católico se sublevaban contra la Constitución de 1917; rebelión armada que cobró forma y acción en los años de 1925-1926, en que el gobierno de Plutarco Elías Calles promulgó la Ley de Cultos.

Se estaba entonces a un lustro de que la Santa Sede firmara con el primer ministro italiano Los Tratados de Letrán, que le mereció a Mussolini el título de Hombre enviado por la providencia, que le otorgó El Vaticano.

De las legiones y La Base a El Yunque y anexas

La operación preparatoria de la guerra contra el Estado mexicano se gestó en el secretismo y la clandestinidad a partir de La Unión -sólo identificada por la U, insignia de jóvenes sacerdotes católicos, la mayoría de provincia-, de la que se derivaron Las legiones o La base.

Unión fue la primera palabra denominativa de la Nacional Sinarquista (UNS). Todavía para la primera década de los cincuenta, operaban en la Ciudad de México y algunas plazas de El Bajío las agresivas Legiones de la moral.

Aleatoriamente, en ese periodo en algunas capitales de los estados se formaron las primeras células de El Yunque, algunos de cuyos promotores se sintieron atraídos por las falanges españolas del generalísimo Francisco Franco, articuladas con el fascismo italiano y el nazismo alemán desde la segunda mitad de los treinta.

A contrapelo de la decisión de su jefe nacional Abascal Infante comentada, sin desertar explícitamente del Sinarquismo, no pocos de sus connotados militantes se afiliaron al PAN.

De esa generación, hacia la segunda mitad de la década de los setenta, algunos desertaron de la formación azul para incorporarse al Partido Demócrata Mexicano (PDM), promovido por viejos soldados de la Unión Nacional Sinarquista, que ya había sufrido fisuras desde mediados de los cuarenta.

Los que secuestraron y capitalizaron la franquicia del PAN

Otros permanecieron en las filas del PAN. Se puede ilustrar esa aseveración, citando algunos apellidos familiares: Calderón Vega-Hinojosa, el ya citado Abascal Infante-Carranza, Gómez Mont-Ureta.

El michoacano Luis Calderón Vega había sido cercano, como su padre, al obispo de Morelia Luis María Martínez, gestor y asesor áulico de la Unión-Base. De este prelado fue pupilo Salvador Abascal Infante. En la Ciudad de México, de su lado, adquirió fama pública el abogado egresado de la Escuela Libre de Derecho, Felipe Gómez Mont.

Particularmente Calderón Vega y Gómez Mont habían cultivado relaciones no sólo de causa, sino de amistad.

Una nueva revolución cristera, ¿Qué mejor que Abascal Carranza?

El primer rescate relevante de descendientes de aquellos combatientes cristero-sinarquistas-panistas estuvo a cargo de Vicente Fox: Reclutó a Carlos María Abascal Carranza para las carteras de Trabajo y Previsión Social y de Gobernación.

Fox había anunciado en 1999 una nueva Revolución Cristera. En acto alterno de su toma de posesión, el 1 de diciembre de 2000, el guanajuatense se presentó en el Auditorio Nacional agitando ante el mitin de sus seguidores un crucifijo, reproducción viva de la imagen Cristo rey.

El hijo desobediente de don Luis Calderón Vega, Felipe del Sagrado Corazón, egresado de la Escuela Libre de Derecho, alcanzó en 2006 la Presidencia de México. Colocó en la Secretaría de Gobernación, a Fernando Gomez-Mont Ureta, su compañero de banca en la Libre de Derecho, y quien en la década de los noventa había servido a los gobiernos priistas neoliberales de Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León.

(Por si fuera preciso subrayarlo, estamos hablando del enclave desde donde se ejecuta la política interior: Gobernación.)

Se explica ese colaboracionismo de Gómez-Mont Ureta, porque desde 1988 el PAN había pactado la Alianza Estratégica con el usurpador.

En su condición de diputado federal y presidente de la Comisión de Justicia en San Lázaro, Gómez-Mont le planchó a Salinas de Gortari la reforma al Código Penal Federal, por la que se despenalizaron los delitos financieros y contra el patrimonio, que, al tiempo, llegó a favorecer a clientes de ese elástico abogado defensor, que lo fue también de Raúl Salinas de Gortari.

En cuanto a Zedillo, éste había tenido como contendiente en 1994 a Diego Fernández de Cevallos, quien en su aciaga juventud había hecho su periodo de pasantía profesional en el despacho de don Felipe Gómez Mont.

Derrotado Fernández de Cevallos en la contienda presidencial, Zedillo puso a su disposición la Procuraduría General de la República. El queretano declinó, pero colocó en el encargo al panista Fernando Antonio Lozano Gracia.

En la línea de restauración de los crímenes de Estado

A Lozano Gracia le tocó la ridícula investigación del asesinato de José Francisco Ruiz Massieu, ex cuñado de los Salinas de Gortari; homicidio que se inscribió en la categoría de crímenes de Estado, después de que había sido pasado por el mismo tratamiento el candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio.

Gomez-Mont, por su parte, dio a principios de siglo una prueba de su versatilidad. Al inicio del sexenio de Fox, hizo crisis el Pemexgate del PRI -denunciado por el PAN– en el que resultaron embarrados el ex director de Pemex, Rogelio Montemayor Seguy y el dirigente del sindicato petrolero Carlos Romero Deschamps. El despacho de don Fernando los defendió. (Hoy, el cacique petrolero anda de nuevo a salto de mata.)

Mussolini convocaba a vivir la vida peligrosamente. Pues sí que en México los tecnócratas y secuaces la han vivido de esa manera y andan por, exhibiéndose salerosa e impunemente. Es cuanto.

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