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Washington vs. México: La conjura de los necios

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

Los que aquí festinan la eventualidad de que Donald Trump gane su reelección en 2020, le dan bola destacando que la economía estadunidense ha crecido en los dos años recientes y bajan las solicitudes de subsidio al desempleo, lo que indicaría que el empleo se incrementa.

El argumento, acaso comprobable técnicamente, tiene lógica propagandística para efectos electoreros. Pero no podemos olvidar a Abraham Lincoln: Los políticos ven por las próximas elecciones. El verdadero estadista vela por las futuras generaciones.

Trump ya está en campaña. Arrancó ayer con su mismo libreto de 2016, en Florida. Aquí nos asusta El Popo. Desde allá nos aterroriza la Casa Blanca.

Se extingue en los Estados Unidos la generación Baby Boomers

Sin caer en la trampa del ruido y la furia, en el reposo de la vejentud por nuestra parte intentamos darle al ocio un sentido productivo, pretendiendo observar otras consideraciones.

Hablemos, verbigracia, de un fenómeno histórico-sociológico en los Estados Unidos. Los demógrafos le llaman Baby boomers. Se trata de la generación de los nacidos después de terminada la Segunda Guerra Mundial y en el periodo de la Guerra Fría hasta 1964.

En la década de los cincuenta, la población blanca tenía un registro de 23 niños nacidos vivos por cada mil habitantes. En la primera década del siglo XXI, sólo 10.5 por cada mil habitantes.

En ese periodo, la esperanza de vida era de 69 años en 1950; en 2010, de 79 años. Es el rango en que la empresa privada no otorga plazas laborales a esas personas.

Aun en rangos de 25 a 65 años de edad, la mano de obra está siendo desplazada por la galopante robotización que, sin embargo, por la naturaleza sujeta a la calidad de la producción, no se generaliza en el sector primario de la economía: La agricultura, la ganadería, la pesca o la actividad forestal. Y en algunas labores de comercio y servicios.

Desde el punto de vista del valor biológico, los sobrevivientes de la generación descrita han caído en la regresión de su capacidad activa, productiva y reproductiva.

Potencial déficit de ocho millones de trabajadores manuales

¿Hacia dónde nos conduce ese proceso? En la actualidad, la economía de los Estados Unidos dispone de una fuerza laboral de 165 millones de padres e hijos estadunidenses. Para 2035, el mercado laboral requerirá mano de obra de 173 millones de trabajadores.

Si ahora mismo es documentable el déficit de mano de obra nativa, en los próximos 15 años el faltante sería de más de ocho millones de obreros o empleados, que cumplan tareas que ni los negros quieren hacer, según el clásico guanajuatense.

El refuerzo productivo a la mano de obra nativa estadunidense depende de los trabajadores migrantes. A los empleadores no les basta el personal extranjero con papeles. Son los propios empleadores estadunidenses los que han generado el fenómeno de los ilegales.

Entre ambas categorías -documentados e indocumentados- serían ya unos 12 millones de transterrados procedentes de otros países, principalmente latinoamericanos y sobre todo de México.

El boquete al PIB que tanto temen los empresarios

Sólo por lo que corresponde a la población mexicana laborante en los Estados Unidos, su ausencia provocaría un boquete de un billón de dólares anual al Producto Bruto Interno de la Unión Americana. Esta es la razón básica por la que Trump ha aplicado una estrategia selectiva entre los inmigrantes candidatos a la expulsión.

Lo reconocen incluso las cámaras industriales, comerciales y de servicios, y el sector de granjeros, que necesita para cada ciclo agropecuario y sus cosechas de unos 400 mil jornaleros a los que, por añadidura, se pagan salarios diferenciales respecto del trabajador nativo.

Esos empresarios estadunidenses, sin atenderse de imperativos humanitarios, aceptan eventualmente las selectivas razias y deportaciones, sólo en periodos estacionales que no coincidan con los ciclos críticos de la producción.

Son, esos empresarios, los que hacen negocios con los polleros de un lado y del otro de la línea, encargados de enganchar personal desde el remoto sur, de Centroamérica y de México.

Operación migra en la frontera con Centroamérica

Tenemos registros de medios de comunicación estadunidenses, de preferencia en los estados limítrofes con México, que reportan el desacuerdo de empresarios con la militarización trumpiana de la frontera y no son poca las veces los mismos que denuncian los excesos de la migra. Donan incluso recursos a iglesias y organizaciones no gubernamentales que dan refugio a los ilegales.

Votación electoral de por medio, eso explica que el de nuevo candidato presidencial para 2020 descargue la responsabilidad de la política migratoria represiva sobre el gobierno mexicano, que en los últimos meses se “había tomado la facultad” de brindar visas humanitarias a las familias itinerantes desde Centroamérica.

Marcelo Ebrard y su ensayo Tolerancia Cero

La reproducción de la migra en la frontera mexicana del sur, mediante el uso de la nueva Guardia Nacional, ha sido confiada al canciller Marcelo Ebrard Casaubon.

En grado y medida, es obvio que la nueva estrategia descalifica la política migratoria humanitaria que había venido aplicando la Secretaría de Gobernación.

En la formación administrativa de Ebrard está su paso hace tres sexenios por la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal. Caracterizó su gestión por la contratación en 2003, a un costo de 4.3 millones de dólares, de la consultora Giuliani Group, firma del ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, quien le asestó a los neoyorkinos la operación Tolerancia Cero.

Esa operación, que en su diseño original se acreditó como teoría social, terminó siendo en manos de Giuliani una estrategia de tufo racista, denunciada por académicos y activistas sociales por criminalizar y restringir derechos a los ciudadanos más pobres y por otorgar impunidad a los acusados de crímenes económicos.

Al año siguiente del contrato con la consultoría nombrada, la población de la Ciudad de México se vio estremecida por el linchamiento de un grupo de policías en la Delegación Tláhuac.

En el sexenio 2006-2012, Ebrard despachó como jefe de Gobierno del Distrito Federal. En el periodo no se vieron signos de que la criminalidad disminuyera en el área metropolitana. Todo lo contrario. Lo confirmamos en 2019.

Del Instituto Nacional de Migración (INM), fue desplazado el doctor Tonathiú Guillén, quien como académico y defensor de los Derechos Humanos de los migrantes fue titular del Colegio de la Frontera Norte.

Todo lo que del Instituto de la Frontera Norte se debe consultar

Esa institución tiene una de los más grandes y mejores acervos en América Latina en materia de investigación y de denuncia de la histórica y racista política migratoria del gobierno de los Estados Unidos, sea de extracción demócrata o republicana.

El lugar del doctor Guillén fue dado a Francisco Garduño Yáñez. Al guanajuatense no se le dio oportunidad de demostrar su eficacia como comisionado del Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Reinserción Social. Se liga este ente con el Gabinete de Seguridad Nacional.

Los mexicanos no queremos la Guantánamo del Suchiate

Del 1 de diciembre de 2018 a junio que corre, seguramente Garduño Yáñez apenas estaría por entrar de nuevo al tenebroso túnel de la política penitenciaria en México, ya recorrido por él. En 1976 clausuró el Palacio negro de Lecumberri. Hace unas semanas, el penal de las Islas Marías.

Es de hacer votos porque Garduño Yáñez tenga margen bastante para impedir que las estaciones del INM se conviertan en La Guantánamo del Suchiate. Es cuanto.

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