Voces del Periodista Diario

¿Es nuestro el Parque Nacional Revillagigedo?

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

Entre el montón de entes administrativos inventados por la tecnocracia neoliberal, pica la curiosidad: ¿Aparte de disparar el gasto corriente, sirven a sus fines relacionados con un desarrollo nacional soberano?

Es una duda existencial que nos despierta el registro de la Comisión Nacional de Áreas Reservadas y Protegidas. Creemos recordar que hemos citado esa denominación burocrática en atención a las protestas y denuncias que han planteado comunidades indígenas y ejidales amenazadas por la liberalidad con que el Estado ha concesionado territorios a corporativos mineros, preferentemente extranjeros.

Las islas Clarión y Clipperton suscitan interés económico

En entrega anterior nos referimos a la excitativa para tomar en serio la urgencia de preservar el potencial que guarda el Alto Golfo de California. Hoy bajamos hacia el sur: Al Pacífico abierto.

Consultamos un texto que asegura: No existen concesiones o asignaciones o solicitudes para obtenerlas de la Secretaría de Economía.

Nuestro cuadrante es el Archipiélago de Revillagigedo. El interés en el área nos remite específicamente a las Islas Clarión y Clipperton. ¿Por qué ahí?

Investigaciones de expertos en la materia, hablan del interés científico y económico sobre ese entorno oceánico. El interés es sobre los denominados técnicamente poliminerales. En el lecho de las islas nombradas existen potenciales yacimientos a nivel mundial.

En el catálogo se describen, cobalto, manganeso, níquel y cobre. Para decirlo pronto: El cobalto es un elemento químico atómico con código 27. (Se nos aparece el espectro de los hongos nucleares).

Se agregan depósitos de birnessita, todorokita, cobolán etcetera, que, a decir de conocedores, son precursores de contenidos en los nuevos inventos que nos ofrece la tecnología para servicios terrestres y espaciales.

Si es Patrimonio Mundial, es un bien compartido

De acuerdo con uno de nuestros asesores en tan compleja materia, algunas trasnacionales –tan bien acogidas en México– ya han puesto la mira en aquella zona marina.

Pero, según la Secretaría de Economía, no hay concesiones ni asignaciones, ni solicitudes para lograrlas. Ya ve usted cómo funcionan esas cosas: Sigilosamente hasta que nos presentan hechos consumados. Sobre el tema, antes subrayamos el interés económico sobre aquellos hallazgos minerales.

Lo que encontramos en nuestras fuentes, es que Revillagigedo ha sido catalogado como Centro Patrimonio Mundial; esto es, entendemos, compartido. Otra denominación aquí es Reserva de la biosfera.

En concreto, tenemos el decreto de noviembre de 2017 por el que se instituye el Parque Nacional Revillagigedo. Su custodia está encomendada a la Comisión Nacional de Áreas Reservadas y Protegidas. A buen santo nos encomendamos.

¿No hay concesiones ni asignaciones sobre el promisorio archipiélago? También se mantuvieron buen guardadas las concesiones para exploración y explotación de litio, hasta que nos topamos con la definición de una nueva geopolítica del conflicto en América Latina, en la pugna internacional por el control del mineral.

Ya llegaron, ya están aquí 12 trasnacionales extranjeras

Hoy, en el diario La Jornada, Braulio Carvajal aporta datos actualizados sobre el interés económico en el litio. Dice el autor que, una vez revelado el enorme potencial de México en la producción del litio, ya hay más de una decena de empresas interesadas en la extracción del mineral.

De acuerdo con el Sistema Integral sobre Economía Minera del Servicio Geológico Mexicano, continúa la nota, hasta la fecha son 12 compañías de capital extranjero las que se disputan el negocio: Alien Metals y Cadence Minerals (Reino Unido); Bacanora Minerls, Infinite Lithium, One World Lithiuem, Organimax Nutient, Radius Gold y Zenith MInerals (Canadá); Lithium Australia (obvio); Sutti Mining (España); Pan American Lithium (Estados Unidos) y Ganfeng (China).

¿Y el Estado mexicano? Bien… fallido. Es cuanto.

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