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Los neoliberales mexicanos no tienen llenadera

Abraham García IbarraEl lecho de Procusto

Por Abraham García Ibarra

En maciza e ilustrativa entrevista concedida a los compañeros Celeste Sáenz de Miera y Jorge Santa Cruz (Voces del Periodista 364), don Alberto Montoya Martín del Campo alzó el negro paño que oculta algunas cuestiones que son, literalmente, de vida o muerte para la Humanidad.

A la pregunta de ¿qué es lo que hacen los bancos de inversión extranjeros que vienen a México…? El entrevistado respondió: No sólo no prestan, sino que usan el ahorro de los trabajadores mexicanos para hacer sus inversiones.

Buceó don Alberto en el oscuro intríngulis: Utilizan las Administradoras de Fondos para el Retiro de los Trabajadores (Afore). Informa:

En el sexenio pasado, Luis Téllez, como presidente de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) diseñó junto con las autoridades hacendarias un instrumento financiero que se llama CKD. Son certificados para “el desarrollo de capital”.

Excelencia en ingeniería financiera

En el caso relacionado con la Energía opera el mayor banco de inversión en el mundo: El Black Rock. ¿Y qué tiene qué hacer ese banco en la energía en México?

Ese banco abrió un fideicomiso en Citibank Banamex. Ese banco emite un certificate of capital development y lo manda a la BMV. Ésta le pone un título en la pizarra… y entonces lo compran diversos inversionistas.

¿Quiénes son los que compran esos certificados? ¡Las Afore! ¿Con qué dinero? Con los ahorro de los trabajadores mexicanos que, con todo el sudor de su frente, están pagando por medio del sistema de pensiones operado en cuentas individuales. Ese dinero va a las Sociedades de Inversión Especializada (Siefores) que compran dichos certificados. Ese dinero entra a la Bolsa que le da el dinero al fideicomiso Black Rock en Banamex.

Entonces, ese fideicomiso manda el dinero a la empresa Sierra Oil & Gas. Casualmente, ésta ganó una licitación para explotar un yacimiento que Pemex ya había perforado; tenía instalaciones que valen más de 300 millones de dólares y que se las dieron, como parte del contrato, regaladas, “yo diría que fraudulentamente”.

Dicho al grano: “Es una cosa obscena”

Entonces, qué cosa, a mí me parece obscena: La Nación le da la propiedad al corporativo que recibe dinero para hacer inversiones del ahorro de los trabajadores. Hasta aquí el entrevistado.

Podríamos llamarle a ese proceso: Desnacionalización de los fondos de retiro de los trabajadores mexicanos.

Una variación sobre el mismo tema de nuestra cosecha.

Los buitres revolotean sobre las pensiones

El Instituto Mexicano del Seguro Social conservó la gestión del régimen pensionario con base en la Ley del 73, lo que puso la salvo de su privatización impulsada por Ernesto Zedillo en 1997.

Entre el IMSS y el Issstse administran unos 400 mil millones de pesos en su respectivo régimen de jubilaciones y pensiones.

El IMSS mantuvo un precario programa de préstamos directos a sus pensionados, sin cobro de intereses.

Eventualmente, los bancos comerciales que intermedian el pago de las pensiones, al través de sus cajeros automáticos abrieron su propio programa de préstamos irrisorios en los que resultaba más caro el caldo que las albóndigas. (Se obligaba al acreditado a pagar un seguro de vida, a precio mayor que el monto del préstamo.)

En el actual sexenio, una nube de promotores empezó a planear sobre las clínicas e instalaciones administrativas del IMSS, ofertando préstamos con la garantía de la pensión. Financieras privadas habían logrado convenios con el propio instituto para esa operación, a condición de que los préstamos no rebasaran el 33 por ciento del depósito mensual de la pensión.

Es de sospecharse que en esa especie de banca paralela esté la mano negra de la banca extranjerizada. La sospecha se sustenta en el hecho de que algunas instituciones de la banca comercial empezaron a promover los llamados préstamos domiciliados (banco-pensionado, sin que participe el IMSS), en cuyo caso se giran sobre el 67 por ciento del disponible del monto de la pensión, una vez descontado el abono sujeto a los convenios citados.

En uno y otro caso, las tasas de interés que aplican tanto las “financieras” como los bancos, son las comerciales en uso, que fluctúan entre 20 y 45 por ciento anual, de lo que resulta que el pensionado-acreditado, en algunos casos, termina por hipotecar de por vida su precario ingreso mensual.

El nuevo zarpazo que maquina  la CONSAR

¿Qué tenemos ahora? Que el presidente de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro –de los trabajadores-, Carlos Ramírez Fuentes, está presionando al Congreso de la Unión para que procese una reforma a fin de incrementar al doble la aportación de los trabajadores a sus fondos de retiro (de 6 por ciento a 13 o 15 por ciento).

Ramírez Fuentes llegó al Senado con una píldora endulzada: Reducir el monto de las comisiones que cargan las Afore sobre las cuentas individuales: 30 mil millones de pesos sólo en lo que va de 2017. ¿Cuánto suma el atraco perpetrado desde que empezaron a operar las Administradoras?

Según Ramírez Fuentes, el incremento al doble de las aportaciones de los trabajadores, les garantizarán una pensión digna, porque en la actualidad con lo que aportan recibirán un promedio de dos mil pesos mensuales.

Los que se llevan la parte del león

Pongámosle números al tablero: Ahora mismo, el monto acumulado por las Afore está en la línea de los tres billones de pesos.

Se sabe que, lanzado ese dinero a la especulación bursátil, son el gobierno federal, los corporativos privados, entre ellos empresas extranjeras,  los que se están llevando, como lo documenta don Alberto Anaya Martín del Campo: La parte del león.

Lo hemos citado una vez y no nos cansaremos de repetirlo. En célebre visita a México, el cardenal hondureño, don Oscar Andrés Rodríguez Madariaga exclamó: ¡El neoliberalismo no tiene madre! Ni los neoliberales mexicanos llenadera, añadimos nosotros. Es cuanto.

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