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2018: Escape hacia el vacío

Desde Filomeno Mata 8

Mouris Salloum George*

En un país de continuas elecciones, el sistema tiene que recurrir incesantemente al spot para tratar de acreditar sus dudosos logros.

Si estamos a lomo de la sucesión presidencial de 2018, tenemos en esta semana el anuncio de que en el actual sexenio se ha generado el doble de empleos que en cualquier periodo similar anterior.

Reporte para consumo interno; sin embargo, la OCDE informa que México muestra las mayores desigualdades en el ingreso familiar entre sus países miembros. 

No obstante, la propia OCDE, que comanda el mexicano José Ángel Gurría, asegura que los paisanos se sienten tan satisfechos de su nivel de vida como los suecos.

Suecia, en el raking mundial aparece en cuarto lugar en combate a la corrupción y el reparto de su renta nacional da 50 mil dólares anuales a cada uno de sus habitantes.

México ocupa el sitio 123 en combate a la corrupción y tiene casi 90 millones fluctuantes entre la pobreza y la miseria. ¿Son masoquistas los mexicanos para vivir felices en ese estado de cosas?

Se trata, repetimos, de insostenibles recursos propagandísticos los que, en temporada electoral, se asestan un día sí y otro también.

La pregunta es: ¿los compatriotas están satisfechos con su democracia? La mayoría de las encuestas reporta que, en esta asignatura, prima el desencanto ciudadano.

Los órganos electorales entran nuevamente a la prueba del ácido en 2018. No hay modo de apostar al optimismo.

Respecto de las elecciones presidenciales de 2012, vemos que el Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación están plagados de clones.

En el INE, en la persona de Lorenzo Córdova se reproduce el ADN de Leonardo Valdés, ex consejero presidente del IFE. En el TEPJF, el modelo María del Carmen Alanís lo rencarna Janine Otárola Malassi.

Once consejeros electorales y siete magistrados federales (18 individuos, no más) tendrán a su cargo la designación de Presidente, para 2018-2024.

No hay manera de apostar al optimismo, insistimos: Pruebas al canto nos las aportan las recientes elecciones de gobernador en los estados de México y Coahuila, cuyos cuestionados resultados pasaron (pasan aún) por el dictamen del INE y del TEPJF.

Ahora mismo, montados sobre la desgarradora tragedia social desencadenada por los terremotos 7/11 de septiembre, los planes de reconstrucción se diseñan o impugnan bajo la óptica clientelar de los partidos en el poder o los que pretenden desplazarlos.

Si los votantes mexicanos han sido defraudados con las usurpaciones del poder presidencial en 1988 y 2006, lo natural es que en el llano, la suspicacia hacia 2018 sea el signo del humor social que no toca las fibras del establishment.

Si alguna luz se ve en el oscuro túnel, puede ser la de la locomotora que viene en sentido contrario, capaz de arrollar hasta el elemental sentido común. Este es el punto. La racionalidad se ha fugado de la cabeza de los grandes electores.

*Director General del Club de Periodistas de México, A.C.

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