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Desde la altura de Los Pinos no se divisa el explosivo llano

EL LECHO DE PROCUSTO

ABRAHAM GARCÍA IBARRA

Ahora que ocupamos unas horas en tratar de ordenar nuestro modesto librero, dimos con la denominación social de una casa editorial: La nave de los locos.

Por asociación de ideas, buscamos unos ensayos sobre Siquiatría que nos remiten a investigaciones científicas que indican que ciertos enfermos mentales suelen dormir en  posición fetal.

El diagnóstico concluye que ese tipo de pacientes buscaría su retorno al presuntamente cómodo vientre materno para huir de la realidad.

Un método para ocultar bajezas que dañan a la República

Algunos estudiosos de la sicología del gobernante sugieren que la forma en que algunos políticos rehúyen a la transparencia y a la rendición de cuentas a sus electores, es reservar cierta información que debe ser pública, so capa de proteger secretos de Estado.

Siempre, dice uno de esos autores, que se apela a secretos de Estado, se pretende ocultar bajezas muy personales, muy poco en armonía con el bienestar e interés común de la República.

En nuestro tiempo, es la mercadotecnia la que rige la agenda de los políticos mexicanos, no la  realidad viva. Se ofrece al receptor de los mensajes lo que el hombre de poder quiere, no lo que los gobernados esperarían.

No se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo.

Vamos a la cita obligada de Abraham Lincoln: Se puede engañar a todo el mundo por algún tiempo; se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo.

Dicho lo cual, vamos a temas de esta semana; de preferencia a los que, siendo propagados de manera intensiva, sin embargo se exponen desde cómodos y privados recintos palaciegos cuando, al exterior de éstos, otros vemos las calles como incendio.

Ayer, en dos escenarios no tan distantes; uno cercano a Los Pinos y otro en el entorno del Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México, se observó la explosión de ira de miles de campesinos, reprimidos a fuerza de toletes y gases lacrimógenos.

Resulta una obviedad listar las razones de protesta de esos productores rurales; las movilizaciones que se iniciaron el lunes, se dieron en el marco de la revisión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, ese instrumento trilateral cuyas primeras víctimas han sido precisamente, desde hace 23 años,  ejidatarios y pequeños propietarios mexicanos.

Incremento de los mínimos, limitado y de medio camino

En el interior de Los Pinos estaba el montaje para “celebrar” el incremento a los salarios mínimos para situarlos en 88.36 pesos diarios. Aunque el secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida acotó que no es para sacar las matracas, su jefe Enrique Peña Nieto festejó que los minisalarios han tenido una recuperación de 20 por ciento en cinco años.

La ecuación presidencial no hace más que sumar los cuatro por ciento de aumento en cada uno de esos cinco años.

Una de las centrales privadas más empleadoras, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) consideró que el incremento es insuficiente: Es limitado y de medio camino. Es que esa asociación empresarial había propuesto que el salario mínimo se fijara en al menos 95 pesos diarios.

De acuerdo con el dictamen de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, obreros y empleados sujetos a este régimen tendrán un ingreso mensual a partir de diciembre, de dos mil 764 pesos por cabeza. Unos 33 mil pesos al año.

Contar el dinero delante de los pobres

Preside esa decrépita Comisión desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, el licenciado Basilio González Núñez. Según tabuladores de pago a los burócratas federales, ese funcionario tiene para el solito retribuciones equivalentes a unas 120 personas que devengan el salario mínimo. Estamos hablando de más de dos millones 100 mil pesos al año.

En el templete del acto pinolero, codo con codo aparecieron el presidente de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), Carlos Aceves del Olmo y el gobernador saliente del Banco de México, Agustín Carstens Cartens.

Un seguimiento de los ingresos oficiales del gobernador del Banco de México en los tres recientes años, reporta que Carstens Cartens tiene percepciones ordinarias anuales por unos tres millones de pesos. Aparte, una partida por concepto de despensa por casi 300 mil pesos. Y un exquisito postre: Casi 900 mil pesos de aguinaldo.

El “representante” de la clase obrera, Aceves del Olmo, cuyos miles integrantes recibirán anualmente unos 33 mil pesos, no parecía tener problemas de conciencia. Se le veía orondo y sonriente al lado del privilegiado banquero Cartens.

Un paneo sobre el presídium del evento comentado, nos pone en frente aquella imagen provocadora. La de contar el dinero delante de los pobres. Y hacerlo, si bien a puerta cerrada, públicamente.

Vivo retrato de las estructuras de la desigualdad

Era, en última lectura, lo que vimos ayer, vivo e indignante retrato de las estructuras de la desigualdad en México, de las que tan frecuentemente habla la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal/ ONU).

Hoy, las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México, permanecían tomadas por miles de labriegos que se resisten a caer en la condición de parias. Pero, desde la fresca altura de Los Pinos, no alcanza a divisarse el explosivo llano. Es cuanto.

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