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PRI: La Purísima Concepción

Abraham García IbarraEl lecho de Procusto

Por Abraham García Ibarra

Con esa “cabeza”, un semanario de la Ciudad de México presentó el destape del candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio a finales de noviembre de 1993. Fue aclamado diez días después. Tres meses después en campaña: ¡Asesinado!

El control de la estructura de mando del partido lo tenía entonces el salinato. No control absoluto, sin embargo: No se lograba meter al redil a algunos remisos de los sectores y organizaciones nacionales.

No fue casual por ello, que ejecutado Colosio el 23 de marzo de 1994, el propio Carlos Salinas de Gortari haya tratado de desviar las sospechas de la autoría del crimen hacia la nomenclatura tricolor.

Colosio, Zedillo, Aspe…

Aunque no fue, en estricto rigor, una nominación sorpresiva la del sonorense producto de la cultura del esfuerzo, desde el segundo año del sexenio se dio una señal pretendidamente futurista.

Cuando el secretario de Programación y Presupuesto, Ernesto Zedillo Ponce de León presentó el Plan Nacional de Desarrollo para el sexenio, alguien cercano al entonces jefe de la Oficina de Presidencia, José María Córdoba Montoya, -hoy ese cercano está en la SEP- susurró a oídos ávidos en aquel acto: No lo pierdan de vista.

Lo cierto es que, al cierre de 1993, corrían una parejera el ex dirigente nacional del PRI y en su momento secretario de Desarrollo Social, y el secretario de Hacienda, Pedro Aspe Armella. Por no dejar, se filtraba el nombre del presidente del partido, Ortiz Arana como potencial aspirante.

El nombre de Aspe Armella se reactivó en las primeras horas de cometido el magnicidio de Lomas Taurinas. Fue descartado por no  librar el requisito constitucional de estar separado de la SHCP seis meses antes del día de la elección.

Una videocasetera resolvió en Los Pinos la suplencia de Colosio en la candidatura. Del artefacto salieron “los argumentos” para proclamar a Zedillo, quien había coordinado la campaña de Colosio.

Ahí estaba como operador el gobernador de Sonora, el entonces indispensable Manlio Fabio Beltrones Rivera.

Por tercera vez, ya electo Zedillo, el nombre de Aspe Armella volvió a mencionare. En esta ocasión por designio de Salinas de Gortari, quien pretendía su continuidad en la Secretaría de Hacienda. Y llegó el maquinado error de diciembre de 1994. Fatídico presagio.

El PRI llegó lastrado al 94 desde el 88

En el sexenio comentado, ya se había dictado la declaración del fin del partido casi único. El PRI había dejado de serlo en 1988, cuando perdió su hegemonía electoral de cara al Frente Democrático Nacional y el Partido Acción Nacional.

En la elección presidencial de 1988 contendieron contra el Salinas de Gortari, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Manuel de Jesús Clouthier del Rincón, Gumersindo Magaña y doña Rosario Ibarra de Piedra, primera mujer en la lid presidencial. Nuestros respetos.

Descontadas las boletas electorales quemadas y hecho el ajuste aritmético por el Colegio Electoral de la Cámara de Diputados, se acreditaron a Salinas de Gortari nueve millones 687 mil 926 votos. La suma total reconocida a los opositores, con todo y la caída del sistema, fue de nueve millones 403 mil 917 votos.

Las cuentas de birlibirloque apenas dieron 1 punto porcentual para asignarle a Salinas de Gortari una mayoría muy relativa.

Los números de Zedillo; los números de Peña Nieto

Asesinado Colosio, los resultados de la elección presidencial de agosto de 1994 le dieron al PRI, que contendió solo: 17 millones 333 mil 931 votos contra 9 millones 221 mil 474 del PAN (Diego Fernández de Cevallos) y cinco millones 901 mil 324 a Cárdenas Solórzano, en segunda vuelta ahora por el PRD. Por unos 28 mil votos menos, casi la misma suma de 1988.

Zedillo, respecto de los resultados de 1988, mejoró en siete millones 646 mil votos el registro de Salinas de Gortari.

Tres sexenios después, con un PRI aliado al Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en la coalición Compromiso por México, Enrique Peña Nieto logró 19 millones 219 mil votos. Apenas un millón 886 mil votos más que Zedillo en solitario.

Ayer, el PRI lanzó la convocatoria para el registro de candidato presidencial. A la hora que cerramos este comentario, no se sabe si habrá “purísima concepción” o el niño saldrá por cesárea. Es cuanto.

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