Espacios del Club de Periodistas

Antonio Sánchez Flores

Voces del Director

Desde Filomeno Mata 8

Por Mouris Salloum George (*)

Ayer, en la explanada citadina de la columna al Ángel de la Independencia se dio un connato de violencia entre manifestantes y un grupo de reventadores que pretendió evitar el acto de protesta.

Los convocados, universitarios algunos, cuestionaban -evidentemente sin información- que algunos agentes policiacos de la Ciudad de México fueron arrestados bajo cargo de secuestro y no de desaparición forzada. Incluso, habían citado para una marcha que se realizaría hoy.

No se trata de un episodio anecdótico, dado el crispado clima político que vive nuestro país, que exacerban aún más las redes sociales. Por la tensión que se produjo ayer, el primer llamado de atención tiene que hacerse a la autoridad.

Arresto y confinación en un hospital siquiátrico

Se trata del caso del joven de 17 años, Antonio Sánchez Flores. Éste fue detenido por agentes de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México el 23 de enero, en la Colonia El Rosario, de la capital.

Durante casi 100 horas, no se supo su paradero. Transcurridos más de tres días, Sánchez Flores fue localizado por agentes de Seguridad Pública del municipio de Melchor Ocampo, del Estado de México, a más de 40 kilómetros de su detención el 23 de enero.

Las imágenes de videos trasmitidas ayer y hoy por la mañana por televisión dan cuenta del joven, evidentemente desconcertado, víctima de temperaturas congelantes. Incluso, después de su detención en el municipio mexiquense se dio el dato de supuesta intención de suicidio.

Después de notificada la familia de Sánchez Flores, se informó que éste había sido confinado en un hospital siquiátrico al sur de la Ciudad de México.

¿Qué signos clínicos se hallaron en el joven Sánchez Flores que ameritaron su internación en una institución siquiátrica? Por lo que se sabe hasta hoy, no hay expediente médico previo que informe sobre su situación mental. ¿Ésta fue consecuencia de las vicisitudes por las que pasó después de su arresto el 23 de enero?

¡Ya basta! de “verdades históricas”

Todo podía pasar como un episodio disparado y potenciado por la acción de las redes sociales. Pero, repetimos, el humor social está afectado por las incesantes denuncias de secuestros y desapariciones forzadas.

En la Ciudad de México, hace apenas unos días, la opinión pública se vio conmocionada por la captura de un ciudadano dedicado a actividades artísticas, imputado de un homicidio. Comprobó que en las mismas horas del crimen estaba en el extranjero, y ni siquiera recibió un usted disculpe.

El caso de Sánchez Flores, es ilustrativo de los métodos de comunicación de los aparatos policiales que quieren desafanarse a bote pronto de cualquier responsabilidad de sus actos.

Como indicamos al inicio de esta entrega, lo del joven de 17 años fue excusa o pretexto que pudo generar consecuencias indeseables por actuar sin posesión de información verídica.

Proceder buscándole tres pies al gato es un riesgo que sólo puede evitarse si, actuando de buena fe, la autoridad, en vez de tratar de proteger a presuntos transgresores de la norma, informa con oportunidad y certeza, y se aleja de la tentación de difundir chocantes e increíbles verdades históricas. Así de sencillo.

(*) Director General del Club de Periodistas de México, A.C.

VP/Opinión/EZ



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