Reconciliación y refundación de México

Expedientes del Poder

Por Jorge Santa Cruz (*)

La reconciliación nacional debe ser el paso previo para la refundación de México, que ha sido sometido a un tremendo desgaste por el régimen neoliberal, voraz e insaciable, que fue derrotado el domingo en las urnas. En esta ocasión, plantearemos la refundación productiva nuestro país.

Entendemos que se tenga la voluntad de respetar el entramado financiero, con tal de lograr una transición ordenada y pacífica. Por eso, el anuncio de que se mantendrá la autonomía del Banco de México, de que continuará la flotación del peso, de que habrá disciplina fiscal y un manejo responsable del gasto público.

Nadie quiere una dictadura; tampoco, la confiscación y expropiación de bienes. En cambio, nos parece acertado que se apueste por fortalecer el mercado interno, con todo lo que conlleva: autosuficiencia alimentaria; apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas y, por supuesto, recuperación de la soberanía energética. ¿Cómo hacerlo? Van cuatro propuestas:

1. Con bancos regionales de vocación específica: agrícolas, industriales, pequeros, de desarrollo. La banca actual -en su mayoría extranjera- se dedica a financiar el consumo y a cobrar altas tasas de interés, que rondan el 100 por ciento. El aparato productivo no les interesa. México, pues, tiene todo el derecho de contar con uno, nacional, que apoye a los emprendedores.
2. Con un Pemex y una Comisión Federal de Electricidad fuertes, que se dediquen a atender a las clases más desprotegidas. Las empresas extranjeras ya asentadas aquí, podrían seguir. Lo que proponemos, simplemente, es fortalecer a Pemex y a la CFE, para que puedan cumplir con la función social que les corresponde.
3. Reforzar a la economía mexicana con fuertes reservas de oro y de plata, a fin de que los avatares del dólar no la golpean de manera cíclica. De igual manera, con elevados niveles de producción. Ni los dólares ni los metales se comen; los productos como la carne de bovino o los tubérculos, como la papa, sí.
4. Con un decidido programa de industrialización. Los Tratados de Bucareli y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte impidieron al país fabricar máquinas capaces de fabricar otras máquinas. Hoy, México puede contemplar esa posibilidad merced a la animadversión de Trump por el TLCAN.

En síntesis: nos parece correcto no entrar en colisión con el gran poder económico nacional y trasnacional, siempre y cuando se construyan las estructuras económicas y financieras paralelas que demandan el presente y el futuro de México.

(*) Periodista mexicano. Contacto: jlsc.ua@gmail.com

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