Voces del Periodista Diario
Abraham García Opinión

Hubo una vez segunda Triple Alianza contra México

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

El maestro don Manuel Buendía (+) solía decir que un periodista informado y eficaz, debe contar con dos herramientas alternas: 1) Poseer una buena memoria, o, 2) Traer el archivo en la axila. Entonces no se contaba con las ventajas de la Internet: Pura libreta de reportero.

Sobre el primer punto citaremos a un perverso personaje: John Gavin, mediocre actor, especialmente, de la televisión. No confundir con el actorazo John Gavin Malkovich.

El mediocre actor fue reclutado por otro de similar subcategoría, Ronald Reagan, para confiarle la Embajada de los Estados Unidos en México. Llegó aquí en 1981.

Los mexicanos alertas lo conocieron como Embajador del miedo

El Embajador del miedo hizo un activismo de campo desmedido, desbordando todo límite de su misión diplomática. Viene a tema el expediente, porque en sus andanzas era dado a exigir que los mexicanos olvidaran sus rencores históricos, obviamente hacia el vecino imperial. Esto es, borrar la memoria histórica de los agraviados compatriotas.

Dos datos, nomás: a) En abril de 1983, Gavin llevó de la mano a un conspicuo mexicano para que extendiera a territorio estadunidense su campaña México en la Libertad contra el régimen mexicano, y 2) Para 1984, Gavin consiguió gafetes a dirigentes del PAN, acreditados como delegados fraternales a la Convención del Partido Republicano (Dallas, Texas), que votó por la candidatura de Reagan a un segundo mandato.

Un año después, en Hermosillo, Sonora, abortó la segunda Triple Alianza: Embajada-Empresarios-Clero político, en torno al PAN. (La primera Triple Alianza fue entre España, Francia y Reino Unido contra la República liberal en la segunda mitad del siglo XIX.) Hasta aquí el primer ejercicio memorioso.

En las campañas presidenciales de 2006 se habló de un Complot I

Corre video con el segundo ejercicio memorioso. Éste lo practicamos a la vista de las ediciones de Voces del Periodista impreso, que contienen la narrativa sobre el proceso de desafuero del jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, para mojarle la pólvora en su primera tentativa de llegar a Palacio Nacional. En el espectro político apareció la figura del primer complot en su contra.

De un medio alternativo que daba acogida a nuestros materiales editoriales, conservamos un ejemplar datado el 16 de marzo de 2012, cuya carátula se ilustra con el taciturno semblante del candidato tabasqueño y el título en tipo madera: Última llamada.

Una primera cita: En México, la expectativa de cambio de régimen surgió en 2000 con el triunfo contra el PRI de la candidatura presidencial de Vicente Fox, pero la inexperiencia del PAN en administración pública y el alineamiento foxiano en el continuismo neoliberal malograron la transición, para estancarla en simple alternancia, que se resuelve en la simbiosis PRI-PAN.

Toma y daca entre Pedro Joaquín y Felipe Calderón Hinojosa

Por aquellos días, trascendió el dato de una reunión en Los Pinos en lo oscurito, entre el entonces dirigente nacional del PRI, Pedro Joaquín Coldwell y el inquilino de Los Pinos, Felipe Calderón.

Semanas antes, en el marco de las campañas presidenciales, el Presidente azul había dado un manotazo al avispero, cuando declaró a un diario neoyorkino que un eventual retorno del PRI a la presidencia, significaría abrir de nuevo las puertas a las mafias del narcotráfico y a la corrupción. (No se mordió la lengua.)

Sin la minuta de aquella sigilosa reunión en Los Pinos, la lectura que se hizo, cuando había sido pública la exigencia del PRI al jefe del Ejecutivo de que se retractara y que, de no hacerlo, saldrían otros trapos sucios al sol, parecía desbrozada la brecha para que llegara Enrique Peña Nieto a la presidencia de México.

Pero el michoacano no es de los que amilanan con amagos. Para el 23 de febrero de 2012, Calderón compareció en sesión de 800 consejeros de Banamex.

Vázquez Mota le pisaba los talones a Enrique Peña Nieto

Reproducimos de memoria su mensaje a los banqueros: Según sondeo electoral, cuyos resultados procesó la presidencia de la República, la candidata del PAN; Josefina Vázquez Mota, había ya remontado en la intención del voto y se encontraba a solo cuatro puntos porcentuales del puntero priista Peña Nieto, cuyo registro había caído para entonces a un 36 por ciento; unos 20 puntos por debajo del reportado por la mayoría de los encuestadores a noviembre de 2011.

Sorpresas te da la vida: Doña Josefina denunciaría después que era sometida a espionaje por el secretario de Seguridad Pública de Calderón, Genaro García Luna, cuyas grabaciones filtraba la jefa de Comunicación de Los Pinos.

(¿Quién iba imaginar entonces las operaciones del responsable de las relaciones internacionales de la campaña del mexiquense, Emilio Lozoya Austin para agenciar financiamiento a la campaña del tricolor de parte la contratista brasileña, Odebrecht?)

Se prefiguraba el Complot II contra López Obrador

De aquellos episodios, consignamos un reproche del PRI: No recibir reciprocidad de Calderón al hecho de que fueron sus bancadas en el Congreso las que hicieron posible el 1 de diciembre de 2012 su toma de posesión. Lo dictamina la conseja popular: Cuando se desgreñan las comadres, las verdades salen a relucir.

Última cita de la publicación del 16 de marzo de 2012: De una lectura capciosa -y sin embargo legítima-, del encuentro entre Calderón y Pedro Joaquín, se puede plantear la pregunta de si se prepara, como ocurrió en 2005, el complot II -éste, de tipo demoscópico, y lo que en lo sucesivo proceda- contra el candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador. Lo que procedió fue la resurrección del PRI, que fue instalado en Los Pinos el 1 de diciembre de 2012.

La necesaria memoria histórica nos retrotrae a la Triple Alianza entre el empresariado mexicano, el clero político y la Embajada de los Estados Unidos de 1985, ¿ahora contra la cuarta transformación?

Nomás recordar al clásico: La historia se produce una vez como tragedia y se reproduce como farsa. Pero también las farsas tienen resultados trágicos. Es cuanto.

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