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Las indescriptibles correrías del Estado fallido

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

En el siglo V a.C. Atenas tenía una población de unos 250 mil habitantes. Se asegura que sus ciudadanos acataban y cumplían escrupulosamente una normatividad cívico-ética.

A Pericles se le considera precursor la democracia. Sospechamos que el gobernante olvidó hacerle una juiciosa advertencia a sus escuchas, lectores y seguidores. El modelo era apropiado para una ciudad-vecindad.

Aristóteles sí reparó en la omisión: El filósofo griego dedujo que aristocracia deviene en dictadura y democracia en anarquía.

El enredo se inició cuando el tiempo y la política impusieron sobre la marcha las figuras ciudad-Estado y Estado-Nación, y se planteó el reto del espacio vital.

Nos quedamos con que los atenientes exhibían un ejemplar comportamiento ceñido al Civismo y la Ética.

Modelo sui generis de presidentes mexicanos

Corre video con una cuestión latente hasta nuestros días: ¿Por qué, si existe una Constitución, que se jura ante el Congreso cumplir – “y si no lo hiciere, que la Nación me lo demande”-; si hay un cuerpo de leyes, una Ley Orgánica y un sexenal Plan Nacional de Desarrollo a los presidentes mexicanos les cuesta tanto trabajo ejercer el poder dentro de la Legalidad?

Aventuramos una hipótesis: Porque desde el momento en que se cruzaron la banda presidencial y a la hora de ejercer el poder, los mandatarios responden primero a sus instintos, sus prejuicios y sus intereses personales. Sobre todo, a éstos, en la época en que el servicio público ha sido ya privatizado, también.

Desde 1969, ahora lo cotejamos, hemos seguido los procesos internos de nominación de candidatos presidenciales de distintos partidos; sus discursos de campaña, sus plataformas de gobierno y sus mensajes de toma de posesión.

No blasonamos ningún hallazgo cuando concluimos que todo aquello queda en mero material literario para las memorias de cada periodo presidencial.

En el caso de Enrique Peña Nieto, los mismos sectores que apoyaron su campaña y sus primeras iniciativas de gobierno -particularmente los del poder económico-, a un corte de mitad de sexenio hicieron un balance de la gestión y dieron por pendiente el cumplimiento de 20 compromisos sustanciales

En materia de Seguridad Pública Un México en paz-, de Seguridad Nacional, de procuración de Justicia, de combate a la corrupción, de la cruzada contra el hambre, de desarrollo regional, de austeridad, transparencia y rendición de cuentas, etcétera, se observan puros números rojos.

Por la vía de la “seguridad” ambiental vamos al páramo

Apartamos un tema: Es universal -al menos desde la visión de la sociedad civil-, la preocupación por la seguridad ambiental de cara al cambio climático. En ello va la supervivencia de la Humanidad.

En esa asignatura, Peña Nieto no tiene foro ni Día Internacional -en el que se ponga en agenda esa monstruosa amenaza- aborrecidos.

Se ve el territorio nacional, sin embargo, en vías de convertirse en un páramo: La deforestación premeditada, la depredadora acción de la industria extractiva -en dominio de millones de hectáreas-, el despojo de terrenos nacionales, ejidales o comunales para desarrollos residenciales y turísticos privados, etcétera, han atacado con criminal alegría la biodiversidad como primer capital de nuestros recursos naturales y humanos.

Los que abogan por la prevalencia de la identidad nacional denuncian incluso la destrucción de centros ceremoniales de las comunidades indígenas; los que defienden el derecho a la vida, expresado en el usufructo social del suelo, el agua y el aire, acusan al gobierno de ceder sin miramiento bosques, selvas, humedales, santuarios de flora y fauna; en este caso, con algunas especies en peligro de extinción.

A modo de ilustración observamos el sistema de dos pesas y dos medidas, dos raseros diferentes, con que se aplican las políticas públicas.

El dragón al que le apagaron el fuego

Hace dos años, los ambientalistas mexicanos celebraron una tardía reacción del gobierno federal (con una Secretaría de Medio Ambiente como veleta expuesta al capricho de los vientos), que ordenó la cancelación en Quintana Roo (Puerto Morelos) del proyecto Real State Dragon Wart.

En su anuncio, se publicitó la iniciativa como un nuevo y necesario polo de desarrollo en aquella península: 70 empresas chinas harían “productivo” un predio de 561 hectáreas con 20 naves comerciales, tres mil 40 locales, 722 viviendas, una planta desaladora de agua de mar y más.

En principio, la SMARNT allanó la evaluación de impacto ambiental, Habría muchos, miles de empleo para tanta gente que lo demanda en la Riviera Maya.

Debió ser bueno todo aquello, habida cuenta que las representaciones de la Confederación Patronal de la República Mexicana, la Cámara Nacional de la Industria de Transformación y otros enclaves de hombres de negocios saludaron con beneplácito el proyecto, que quedó finalmente tirado con quién sabe cuántos dólares de inversión ya ejercidos.

El alegato inicial de los protectores del medio ambiente y el argumento final de la autoridad fue preservar el hábitat en aquella bella cuenca. (Aplausos).

No obstante, la propia Secretaría de Medio Ambiente se planta complaciente ante la agresión que las trasnacionales transgénicas asestan a la misma zona, desplazando de su vocación productiva a miles de campesinos indígenas de la comarca.

Nostalgia de la “ciudad más transparente”

Algo parecido a lo antes expuesto argumentan ahora pueblos originarios del Valle de México, activistas ambientalistas, expertos en la materia y   movimientos solidarios del oriente del estado y la ciudad de México, frente a los riesgos a los que se expone a más de 26 millones de mexicanos por las consecuencias de la desecación del ex Lago de Texcoco y del Lago Nabor Carrillo, y la repoblación mercantil de unas cuatro mil 500 hectáreas.

El problema vital, es el del agua, ya de por sí escasa y cara, y su gestión. Le sigue que esas defensas hidráulicas atemperan la generación y dispersión de gases de efecto invernadero.

Además, sin control, de manera intensiva y exhaustiva se están explotando 180 minas de productos rocosos en cerros que no sólo sirven de barrera contra embates ciclónicos y los llamados nortes, sino para la retención del líquido de las precipitaciones y de los escurrimientos de manantiales y ojos de agua naturales.

El lecho lacustre, adicionalmente, por su propia vocación produce vegetación y otros elementos que atraen a especies avícolas voladoras que, como contraparte, significan un alto peligro para la aeronavegación.

Son tales negativas características y otras más, las que identifican el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Por lo que se sabe, el proyecto Dragon Wart fue lanzado por inversionistas chinos para financiarlo con recursos propios. No es el caso del NAIM.

Primer asalto: Sobre los fondos de ahorro para el retiro

El Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México es el ente responsable de dicho proyecto, que asigna los contratos por convocatoria pública o licitación directa a corporativos invitados. El abogado de los socavones, Gerardo Ruiz Esparza es cabeza de sector.

La cuestión es que los “inversionistas” en la obra están echando el guante a los recursos de los Fondos de los Trabajadores para el Retiro. En el primer trimestre de 2018, cuatro administradoras privadas de esos recursos pujaron por bonos llamados Fibra E. Sólo en esa subasta estuvieron en juego más 13 mil 500 millones de pesos.

Grupo Aeroportuario, repetimos, es el dispensador de contratos. Entre sus corporativos favoritos está Ingenieros Constructores Asociados (ICA). A esta empresa algo le tocó por invitación. Por otros dos contratos, a la legalona, el monto alcanza unos cinco mil 655 millones de pesos.

Anda por las calles de la amargura financiera

Es el caso que, desde hace tiempo, ICA anda por las calles de la amargura financiera, acosada por los sus acreedores que la han expuesto ante tribunales judiciales por lo que antes se tipificaba como quiebra fraudulenta. Ahora ya no se llama así. Nos parece que se habla de concurso mercantil. Un eufemismo legaloide.

Hace unos días, el asunto tuvo un giro: Pensionissste, que gestiona el régimen de jubilaciones y pensiones de la burocracia federal, le entró a la subasta de marzo. Hace dos semanas emplazó judicialmente a ICA por conductas que al juez de la causa tocará discernir y resolver en su oportunidad.

Los cambios de estación parecen indicarnos que el asunto se pondrá más emocionante en la trama del NAIM.

Lo que tenemos de novedad es que los chinos, expulsados del paraíso de Quintana Roo, parecen regresar por la revancha. Se interesan, según dicen medios financieros, en el Tren Maya. Ellos si traen recursos frescos y propios. Aquí terminamos el corrido. Es cuanto.

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