Voces del Periodista Diario
Opinión

Roer un hueso que ni carne tiene

Elia DomenzainPalabra de Elia
Por Elia Domenzain
Ah, la corrupción. Tan difícil desmantelarla. El cinismo de los que detentan el poder, la impotencia de quienes queremos transparencia, ingredientes para una ensalada de malas interpretaciones intencionadas, difamaciones con dolo desmedido, actitudes prepotentes de los “louises” contra los “citoyens”, a sabiendas que las arcas han sido saqueadas, tantos embarrados desde antaño… Y los no embarrados, sojuzgados con promesas de pronto embarramiento, se relamen los bigotes visualizando roer su “hueso” por venir; quizá puro hueso (que ni carne, ni pulpa tiene ya); malsano  -do nacimento-.
Son corruptos -a priori- esperanzados en revolcarse en el lodazal de la corruptela masificada e idolatrada; en esta premonición huxleyana con título de una frase de “La Tempestad” shakespeareana: “Brave New World”.
No me cabe en la cabeza que una limpia administración por el bien común sea imposible quehacer entre los humanos. ¿O no son humanos? ¿Acaso ha surgido el humanoide manipulado, a punto de ser derrocado por robóticos espejismos de acaudalamiento desmedido, llevándose entre las patas/cables/inteligentes a la auténtica humanidad sensata y sensible? ¿O cómo?

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