Voces del Periodista Diario

El Congreso de la Unión como herradero

El lecho de Procusto

Por Abraham García Ibarra

Si de algo sirviera el ejercicio memorioso, desearíamos consignar que, cuando se nos asignó en nuestra redacción la crónica parlamentaria, tuvimos la oportunidad de escuchar en el foro del antiguo Palacio de Donceles a tribunos como don Adolfo Christlieb Ibarrola, Vicente Lombardo Toledano (adversarios ideológicos), Rodolfo González Guevara y Enrique Ramírez y Ramírez.

En la sucesión de varias legislaturas, nos tocó registrar intervenciones en tribuna de algunas damas priistas que formaron parte de la generación que arrancó al presidente Adolfo Ruiz Cortines la reforma constitucional que institucionalizó el derecho del voto electoral a las mujeres.

Citamos de memoria: Margarita García Flores, Aurora Arrayales, Martha Andrade de Del Rosal, María Lavalle Urbina, Griselda Álvarez Ponce de León, Socorro Díaz Palacio, y otras.

En la conducción de los partidos, tratamos periodísticamente a don Manuel González Hinojosa, Efraín González Morfín y Pablo Emilio Madero (PAN); a don Jesús Reyes Heroles, Porfirio Muñoz Ledo y María de los Ángeles Moreno (PRI); Arnoldo Martínez Verdugo (PCM) y Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano (PRD). Todos ellos pasaron también por el Congreso de la Unión.

No agotamos la lista. Los nombres son para efecto de ilustración.

Una civilizada lucha de los contrarios

El primer denominador común de las personas listadas, es su auténtica formación político-partidaria, expresada en una insospechable militancia. El segundo, su inquebrantable dedicación al estudio de la historia nacional y mundial, y de las ideas antiguas y contemporáneas.

Dada su extracción universitaria y su condición de hombres ilustrados, en su desempeño en el Poder Legislativo procuraron incansablemente instituir una cultura parlamentaria en sus dos vertientes: La formación de leyes y la civilidad en el combate  político.

La lectura de los Diarios de debates de las cámaras del Congreso de aquella época nos remite a macizas piezas oratorias fundadas en la Filosofía política, la Teoría del Estado, la Sociología… arropadas siempre con elegantes recursos de la Literatura.

Combate de ideas, no de peladeces

Fundamentalmente, el discurso y la confrontación tenían invariablemente la apelación a  las ideas. Aún en los más encendidos debates, raramente perdían esos políticos la compostura: La forma es fondo, solía decirse.

Conviene subrayar otra saludable característica del periodo comentado: La presencia en las cámaras federales de representantes de la clase trabajadora de la ciudad y el campo. Lo hacían, en defensa de sus causas, con energía pero también con decoro.

Expulsar a los falsarios, insuficientes y anormales

Entre los tratados y ensayos que aquellos políticos no sólo consultaban, sino estudiaban a fondo, rescatamos una excitativa a modo de esta entrega:

Urge, pues, en la hora presente, proclamar en alta voz que Política es, por esencia, una ciencia de noble y limpio rango. Y aún es de mayor apremio el hacer algo conducente a desmentir, también, con hechos repetidos, que la Política sea “farsa, engaño y dolo público”.

Y que para lograrlo, ningún medio nos parece más eficaz que la selección de candidatos al supremo rectorado, relegando por igual a los falsarios, a los insuficientes y a los anormales. (Policarpo Cavero Cambarros/ Rango psicológico del gobernante).

Y eso es que estamos en transición democrática

Es desconcertante e indignante que, en el ciclo político actual, en el que tanto se blasona la transición democrática, las cámaras legislativas y la vida interna y pública de los partidos se encuentren convertidas en un irrespirable herradero. Dicho con la solicitud de perdón a las vacas y los caballos.

Aun en el periodo de La docena trágica, la gestión del liderazgo en el Senado de la República y la Cámara de Diputados estuvo a cargo de representantes del PRI. Ahora mismo, el control “político” de ambas instancias está en manos de los priistas Emilio Gamboa Patrón y Cesar Camacho Quiroz.

Cada reunión de las comisiones de dictamen y sesiones de pleno, semejan la representación de una junta de bellacos.

Parlamento viene de parlar. El Parlamento, aun en sus horas más pugnaces, cuida la defensa de posiciones encontradas política e ideológicamente, con un mínimo comedimiento hacia el adversario.

Si los legisladores actuales hacen de los corrillos en las cámaras eco de insulsas e inanes conversaciones, en la tribuna se pronuncia un procaz parloteo. Los legisladores no legislan: Votan según la densidad y el precio de la grasa que lubrica su voluntad.

No es casual, ni gratuito, que la mayoría de las consultas a los ciudadanos, tenga al Poder Legislativo como una de las instituciones mexicanas con las peores calificaciones.

No es para menos, sobre todo después del balance del fáctico Pacto por México, los resultados de la obra legislativa tienen a la sociedad mexicana asolada y desolada.

En días idos, en el llano se tipificaba a los senadores como Padres de la patria; a los diputados, como padres conscriptos. Había algo de dignidad en esas tipificaciones populares.

La equidad de género, para practicar la homofobia

Uno de los grandes imperativos anuales del Congreso, es dotar a la Federación de ingresos y procesar y etiquetar el gasto federal. Son recursos cuyo fin es conservar la estabilidad financiera del Estado y  privilegiar  escrupulosamente el bien social. Tan sencillo como eso, parece que a los legisladores se les habla en chino.

Precisamente el fin de semana pasado, los diputados pastoreados por el mexiquense César Camacho Quiroz, tuvieron su hora de oportunidad para discutir, asignar y aprobar el Presupuesto de Egresos de la Federación.

Está en turno en la tribuna el diputado de Morena, Ariel Juárez. Desde un rincón del pleno que coloquialmente se le llama El Bronx, un grupo de diputadas priistas empezó a expectorar contra el orador: ¡Puto!

En la sesión de ayer, la coordinación de la bancada de Morena solicitó una disculpa. El mexiquense Camacho Quiroz salió con la siguiente ligereza: Para que haya desagravio, tiene que haber un agravio. Para el coordinador tricolor la homofobia no es un agravio.

Por lo visto, Camacho Quiroz padece sordera. Será por eso que la también diputada mexiquense, Carolina Monroy del Mazo, al recordar aquel episodio puntualizó: (Juárez) es un patán; habrá que evitar que gente como Ariel venga a la Cámara. Resabios pinochetistas.

(Carolina Monroy del Mazo, es de Atlacomulco, la misma cuna del presidente Enrique Peña Nieto. A mayores señas, es sobrina de Alfredo del Mazo González, padre del actual gobernador del estado de México, Alfredo del Mazo Maza. Quien conozca al también ex gobernador y aspirante a la Presidencia de México, sabe que es un hombre educado, ecuánime y respetuoso).

Una aceda cereza en el pastel: Carolina Monroy del Mazo es presidenta de la Comisión de Equidad de Género de San Lázaro, creada expresamente hace varias legislaturas para abogar por la equidad, la paridad y la igualdad de género, con dedicatoria expresa a las mujeres.

Nada más perjudicial a la Republica, que un necio empoderado

A esa altura está la calidad del debate político en el Poder Legislativo. ¿De qué ha servido la transición democrática en México?

Bien dejó escrito Huarte de San Juan: No hay cosa más perjudicial a la República, que un necio con opinión de sabio, mayormente si tiene algún mando y gobierno Un traje a la medida para los sedicentes políticos de esta hora.

Y pensar que ya están sobre rieles las elecciones generales de 2018, con renovación del Congreso de la Unión. Ni a quien irle. Es cuanto.

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