Voces del Periodista Diario

“REALMENTE … ¿PASO A PASO?

RAZÓN, TESÓN Y CORAZÓN

 

LO QUE HE DEJADO ATRÁS.

Siempre que tenemos un espacio para nosotros resulta común que nos detengamos a pensar sobre nuestros avances, resultados, crecimiento y demás aspectos que consideramos relevantes.

Para muchos, el valor de los logros dependerá de lo material, de lo intelectual, de la satisfacción provocada, del crecimiento personal, o bien, de la mezcla de éstos y más.

Sin embargo, lo único que es cierto es que realmente hoy somos el resultado de nuestro pasado.

Basta conocer nuestra trayectoria para saber de nuestras tendencias para avanzar y muy probablemente, los conflictos que enfrentaremos.

La vida es tan fácil o difícil como la queramos ver y en cada uno de nosotros está calificarla de acuerdo con nuestros intereses, posiciones y valores, entre otros factores.

Lo que siempre habrá que tomar en cuenta es que no hay vuelta atrás y por más que pretendamos …  ¡no hay lugar a cambiar el pasado!

AYER, HOY, MAÑANA.

La melancolía que nos provocan los recuerdos, las sensaciones, los sentimientos y miles de circunstancias de las que hemos sido parte, forman un todo que está en nuestra esencia y no se trata de encadenarnos o liberarnos de ellas para validar una situación actual, simplemente es saber que han estado y son nuestro acervo personal.

El presente es el resultado de las decisiones que hayamos tomado, en el entendido que su omisión también será una elección en sí misma, y desde luego, hay que considerar la participación de terceros y circunstancias que ocurren que pueden afectar nuestra realidad. No obstante, la responsabilidad de vivir es nuestra y como tal, no hay lugar a deslindarse para justificarnos.

En cuanto al futuro, no lo conocemos, pero si podemos dirigirlo de acuerdo con las elecciones que tomemos de los miles de opciones que tengamos.

En estos momentos de tu vida … ¿aceptas tu pasado o te reprochas de lo vivido?

¡ERES UN …!

Si tomamos en cuenta lo que la gente habla de nosotros, sin duda encontraremos miles de adjetivos y muchos de ellos estarán repetidos. De algunos nos sentiremos bien, con otros nos ofenderemos y el resto, seguramente no los tomaremos en cuenta.

Independientemente de ello, es agradable sabernos pensados por alguien más y obvio, que el valor que demos a esa persona sea coincidente con sus señalamientos. Es decir, si una persona es importante para nosotros, sus dichos siempre abonarán a mostrarnos más para ella.

Ya sea por calidad o cantidad de tiempo, seguro que los testimonios a tomar en cuenta serán de quienes nos conozcan más; es decir, no se trata de que supongan o especulen sobre quienes somos, la validez de sus argumentos resulta de su saber de nosotros y que realmente nos aporten elementos para tomar en cuenta.

En todo momento, lo que decimos y hacemos son la base para que nos identifiquen y armen el rompecabezas en que nos convertimos frente a ellos; en el entendido que la manera en que nos perciban no depende directamente de lo que somos; ya que habrá que considerar que ellos también tienen sus propias consideraciones.

En ese contexto … ¿a qué le das más valor: a tus dichos o a tus hechos?

¡EL EXTRAÑO EN QUE ME HE CONVERTIDO!

Frecuentemente recibimos todo tipo de comentarios por lo que somos y como nos comportamos; no obstante, llama la atención que éstos no siempre correspondan a la visión que tenemos de nosotros. Es más, pueden diferir tanto que nos llevan a desconocernos totalmente e incluso, sorprendernos hasta abrumarnos.

En muchas ocasiones he escuchado expresiones tales como: “me tienes tanta fe …”, “me conoces tanto …”, etcétera, que pareciera que no hemos sido capaces de realmente tomarnos tiempo para entendernos; pasando a ser unos desconocidos a nuestros propios ojos.

De hecho, a veces pareciera que nos hemos convertido en nuestro peor enemigo, toda vez que son nuestros defectos los que consideramos virtudes; es decir, partimos de premisas erróneas que desvirtúan la realidad. Al ser el caso, quizás sea lo más interesante acudir a terceros que nos procuren o bien, con profesionales.

¿Alguna vez has desconocido a quien está frente a tu espejo?

¡NO HAY NADA IGUAL!

En la ignorancia no hay progreso, simplemente es una estancia cuya dirección siempre resulta errada. De más está pretender ser alguien ante tal oscuridad.

Caso contrario es el conocimiento que nos dota de poder y con tal fuerza podemos alcanzar nuestras metas.

Es increíble la convicción que nos da conocernos y saber a dónde vamos, pese a todas las complicaciones que tengamos.

La satisfacción a cada paso es un elemento vigorizante.

No cabe duda, somos tan fuertes como pretendamos y tan débiles como nos lo permitamos; esas características nos llevan a ser la persona que nos cambiará la vida y nos llenará de luz para nosotros y nuestro entorno.

Y si con ello logramos ser la mejor versión de nosotros … ¿qué esperamos para sentirnos en plenitud?

ENTRE EL DESTINO Y EL CAMINO.

“¡Cuando sea grande …!”, “¡Ahora que sea rico!”, “¡Una vez que …!” … y nos pasamos condicionando nuestra vida a futuros resultados para ser felices y dejamos de dar su justo valor a cada instante.

Sea por fe, necesidad o cualquier otra consideración, en muchas ocasiones hablamos más de un paraíso en el que podríamos estar al partir de esta vida y la plenitud que ahí encontraremos, sin realmente tener certeza de su existencia.

En tal lugar, creemos que hallaremos personas que han sido especiales en nuestra vida y justamente se nos olvida que el disfrutar el “hoy” y el “ahora” será lo que nos haga saber quiénes serán valiosos para nosotros y que deberemos hacer para hacerlos sentir así.

Deseamos llegar tanto a la meta que prescindimos de valorar cada estación, cada etapa, cada avance por mínimo que sea y, lastimosamente, cuando los percances se presentan, las frustraciones se avivan.

Ante la incertidumbre del futuro, disfrutemos el presente … ¿o seguirás postergando tu oportunidad de ser feliz?

 

¡YA VERÁN!

Las promesas sin acciones son tan vanas que a menudo tienden a engañarnos más a quienes las decimos que a quienes las escuchan; la razón … simple … ¡cuando sólo vivimos de falacias nos ubicamos en un mundo de engaños!

Es decir, si nosotros no damos importancia a nuestra realidad, … ¿qué relevancia tendrá lo que otros piensen? … ¿cuál sería la razón para que invirtieran su tiempo en nuestras quimeras?

Es común para quien habla de “en quien se convertirá” o “lo que llegará a ser”, su posible valor se encontrará una vez que se conozcan los resultados – si éstos llegan -; es decir, si la vida es hoy y en ello hay certeza … ¿por qué nos vemos cómo una obra inconclusa?

Construirnos día a día es nuestro compromiso y a cada paso, sin duda alguna hará que trascendamos; busquemos maximizar cada momento y, en consecuencia, disfrutémoslo a plenitud. Convenzámonos … ¡la vida es ahora!

Y no nos confiemos, recordemos que para destruir no se necesita mucho tiempo; de hecho, basta un momento para terminar una obra sin importar su tamaño.

A menudo pienso que la grandeza de un ser no está por su última acción sino porque ha hecho de cada instante una pieza única y satisfactoria … en tu caso … ¿buscarás disfrutar la vida momento a momento o esperaras hasta lograr lo que te hayas propuesto?

Por lo pronto, te exhorto a que seamos parte de encontrar la plenitud en forma constante … ¡ÚNETE AL EXTÁSIS DE MAXIMIZAR CADA SEGUNDO DE ESTA REALIDAD LLAMADA VIDA!

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Posdata:      Agradezco a la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) me hayan considerado para dictar una charla a sus alumnos.

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