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Alicia en el país de la impunidad

Voces del Director

Desde Filomeno Mata 8

Por Mouris Salloum George (*)

Resulta obvio, que la economía criminal en México es consustancial del Estado neoliberal. La practican los delincuentes de cuello blanco. Su lubricante es la impunidad.

Pongámosle marco al asunto: La Comisión Nacional de Defensa y Protección de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), en cada reporte periódico da voces de alerta contra un número cada vez más creciente de fraudes en transacciones electrónicas. Millones en cada trimestre.

Ese organismo, sin embargo, sólo tiene facultad para el arbitraje conciliatorio. Carece de dientes para ir más allá.

Habida cuenta que en ese tipo de estafas están de por medio instituciones bancarias y financieras, se supone que sería la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) la responsable de la acción punitiva. Hasta donde sabemos, dicha comisión es omisa ante la indefensión de las víctimas.

Otras autoridades en la materia, son el Banco de México y la Secretaría de Hacienda, que tiene en su organigrama la Unidad de Inteligencia Financiera. Ésta funciona tan eficaz como La carabina de Ambrosio.

En la órbita de los mercados  de criptomonedas

Colocado en el ojo del huracán de la globalización, México ya entró en la onda de los mercados de criptomonedas.

Sobre tales instrumentos de pago, sólo se aclara que no constituyen moneda de curso legal, ni son divisas. ¡Que alivio!

La cuestión, es que la moda de las tecnologías financieras ha abierto en México todo paraíso de tentación. En las redes sociales se promocionan, con dedicatoria a inversionistas incautos, ofertas hasta de 25 por ciento de ganancia mensual (300 por ciento al año). ¿Quién se resiste al riesgo tan explicito?

Con liberalidad tercermundista

El punto es que esos mercados, definitivamente virtuales, carecen aquí de regulaciones legales. Su suplen éstas con meras reglas administrativas.

Tenemos a la vista diversas publicaciones europeas y estadunidenses especializadas en economía y finanzas, en las que expertos advierten a sus connacionales sobre el frágil equilibro costo-beneficio en ese tipo de operaciones en México.

En tratándose de una economía periférica la mexicana, con liberalidad tercermundista los tecnócratas nativos -como sucede con los fraudes reportados por la Condusef- no han creado mecanismos legales de reparación de daños a los afectados: “Lo caído, caído”. Por eso estamos como estamos.

Con tanta secrecía de las concesiones mexicanas en el acuerdo bilateral firmado con Trump, nadie sabe, nadie supo, si en el renglón comentado se toman de este lado algunas providencias para protección de los codiciosos ilusos.

A entrarle a la “rosa de la abundancia”

Desde que se implantó aquí el modelo neoliberal, florecieron como hongos fraudulentas operadoras y comercializadoras a la caza de pequeños ahorradores, no pocos ancianos pensionados, encandilados por descomunales tasas de interés sobre su inversión.

El instrumento más común en esas operaciones fraudulentas, es el  llamado esquema Ponzi (patentado por su autor en los Estados Unidos hace un siglo, procesado y sentenciado en su oportunidad). En México se aclimató con las figuras la rosa de la abundancia, cadenas, pirámides, etcétera.   

Sólo por excepción, la Procuraduría General de la Republica, a denuncia de parte, actuó contra los criminales. Cuando ha habido sentencia condenatoria, los estafados ya murieron. “Justicia pronta y expedita o no es justicia”.

“El valor de la inversión siempre va a subir; nunca va a bajar”

Por supuesto, donde los Estados más prósperos y responsables velan por el interés ciudadano, la impunidad no corre pareja con la criminalidad.

En China, verbigracia, el gobierno nacional ha establecido políticas preventivas contra el mal uso de las tecnologías financieras, sobre todo las que operan desde el extranjero.

Desde Shanghái nos llega una información en el sentido de que tres instituciones gubernamentales, sobre todo el Banco Popular de China, ya encendieron las alarmas contra esos potenciales fraudes. Hablan principalmente sobre el esquema Ponzi en transacciones con moneda virtual. En genérico, criptomonedas.

Allá, el gancho publicitario tiene un falso atractivo: El valor sólo va a subir, nunca va a bajar. Contra ese ilusionismo existe una regulación legal. ¿Cómo esperar que eso ocurra en México, donde somos neoliberales a lo bestia? Por nuestra parte, sólo dejamos constancia.

(*) Director General del Club de Periodistas de México, A.C.

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