Voces del Periodista Diario

Milei, espejismo para la derecha mexicana

Ojo Público

Norberto Hernández Montiel

El triunfo del candidato derechista Javier Milei en Argentina ha generado en la derecha mexicana la ilusión de que el PRIANRD puede ganar las elecciones de 2024, y desde su perspectiva simplista, creen tener razón, pero las condiciones de nuestro país, principalmente en la mentalidad de la gran mayoría de la gente, son muy distintas.

México ya ha sufrido durante más de cuatro décadas las recetas neoliberales, con todas las secuelas que dejaron, entre las cuales lo peor ha sido la violencia ejercida desde las instituciones que, se supone, deberían proteger a la población y no a unos cuantos. Por ello nos conviene recordar el pasado reciente.

En 2002, la doctora Úrsula Oswald Spring alertaba respecto a las presiones de las familias más ricas del mundo, con el fin de acaparar más riqueza todavía. Esto lo hacían a través del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), con mayor énfasis en las últimas décadas del siglo pasado.

Según la propia página web del FMI, ambas instituciones fueron fundadas en 1944, cuando todavía no se firmaba el armisticio que puso fin a la II Guerra Mundial, durante una reunión internacional que se realizó en Bretton Woods, New Hampshire, Estados Unidos.

De acuerdo con el mismo texto, ahí “se estableció un marco para la cooperación económica con el fin de crear una economía mundial más estable y próspera. Esta meta sigue siendo fundamental para ambas instituciones, pero su labor evoluciona constantemente a la luz de nuevos acontecimientos y desafíos económicos”.

Eso asegura el FMI, pero la doctora mexicana, Oswald Spring, investigadora del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM en el área de equidad y género, explica, a través de una gráfica, las políticas dictadas por la institución internacional y adoptadas dogmáticamente por nuestro país, desde el sexenio de Miguel de la Madrid, cuyo secretario de Programación y Presupuesto (y sucesor en la silla presidencial) fue Carlos Salinas de Gortari.

Antes de proseguir con el contenido de la gráfica de la doctora Oswald, revisemos algunos datos de su desarrollo académico. Estudió medicina, psicología, filosofía, lenguas, computación, antropología y ecología en instituciones educativas de París, Zurich, Madagascar y México.

Regresemos al planteamiento que Oswald hizo en el libro “Culturas de Paz, Seguridad y democracia en América Latina”, coeditado por el Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM, la Fundación Heinrich Böll y El Colegio de Tlaxcala.

Entre algunas de las condiciones que el FMI impuso a los países más pobres del mundo, a partir de la época mencionada por Oswald Spring, estuvieron, en primer lugar, subir precios y congelar salarios, lo cual los gobiernos neoliberales justificaron con la mentira de que incrementar los sueldos disparaba la inflación. Este infundio lo ha desmentido el presidente Andrés Manuel López Obrador, con hechos.

Otra de las medidas consistió en cancelar los programas sociales, en detrimento de los sistemas de salud –es necesario recordar la mentira del Seguro Popular de Vicente Fox, y que Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto inauguraron hospitales sin equipo, en el mejor de los casos–, además de que trataron de acabar con la educación gratuita y las pensiones, lo cual niegan ahora, sobre todo el PRI y el PAN.

Hasta aquí los planteamientos de Úrsula Oswald. Recordemos una de las consecuencias de los dictados del FMI. Entre las peores medidas que se adoptaron contra los pobres, estuvo la desaparición de la Compañía Nacional de Subsistencias Populares (Conasupo), complementada con Diconsa (Distribuidora Consaupo); eran empresas estatales, cuya finalidad, era obrar como reguladoras del mercado, para evitar que los precios de los productos se dispararan, a causa de escasez, real o ficticia, originada por conflictos de mercado o acaparamiento.

Ambas empresas contribuyeron a dar una gran estabilidad a México, no sólo en el ámbito económico, sino también en el político. La Conasupo funcionó desde 1961 hasta 1999. En cuanto a la economía, comercializó, a través de Diconsa, leche, huevo, pan y hasta ropa y calzado, entre muchas otras mercancías, a precios bajos, lo cual contribuía para dar a nuestro país, estabilidad.

Además de la existencia de sucursales Conasupo en numerosos sitios del país, operaban trailers como tiendas móviles y también, aprovechando el pomposo nombre de Supermercado que caracterizó a una cadena de tiendas de la década de los sesenta, se construyeron grandes centros comerciales denominados Conasuper, en los cuales era posible hallar, inclusive, excelentes títulos de literatura, a precios muy bajos.

A pesar de su evidente contribución para proveer de bienes y servicios al mercado nacional, con el pretexto de que las 22 mil tiendas Conasupo que había ya en toda la República, eran “deficitarias”, el 24 de mayo de 1999, el ex presidente Ernesto Zedillo emitió un decretazo y ordenó la extinción del organismo, sin tomar previsión alguna para regular los precios de los productos básicos.

El tecnócrata neoliberal se olvidó de que el complejo de tiendas que distribuían una gran cantidad de mercancía a precios bajos no había sido ideado con el fin de tener ganancias. De ninguna forma tenía el lucro como objetivo, sino la regulación de los precios, mecanismo que hace mucha falta.

Es muy importante reflexionar en todos estos hechos y en el beneplácito de la derecha ante el triunfo de Milei, porque ven como modelo al presidente electo en Argentina.

Sólo se les olvida que los mexicanos ya vimos esa película, que se estrenó hace más de 40 años y fue un rotundo fracaso, en la cual se plantea privatizarlo todo, incluyendo el petróleo, y adelgazar al Estado.

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