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La guerra en el Mar Rojo para conseguir el fin del conflicto en Gaza

Matteo Castagna

Por Matteo Castagna

CNN vuelve a un frente de guerra importante en Oriente Medio, como es el Mar Rojo, y ofrece noticias de especial interés, de las que se suele hablar poco.

La investigación de los periodistas Scott McLean, Kathleen Magramo y Florence Davey-Attlee resulta, por lo tanto, muy útil para comprender la situación esa parte del mundo que está siendo afectada por las convulsiones geopolíticas, debido, sobre todo, al conflicto palestino-israelí y a las terribles condiciones de  nivel humanitario de la Franja de Gaza, escenario de la masacre de al menos 30.000 palestinos.

Se está desvaneciendo la esperanza de un regreso inminente de la tripulación internacional del carguero, secuestrado por los hutíes, en noviembre de 2023, y un alto diplomático filipino dijo, después de más de 116 días en cautiverio, que no espera su liberación hasta que termine la guerra en Gaza, mientras que los hutíes dicen que el destino de los marineros está, ahora, en manos de Hamás.

Un helicóptero hutí secuestró el buque mercante “Galaxy Leader”, el 19 de noviembre, en el Mar Rojo, mientras los rebeldes asediaban el barco y tomaban como rehenes a la tripulación,  compuesta por 17 filipinos, dos búlgaros, tres ucranianos, dos mexicanos y un rumano.

Al respecto, Eduardo de Vega, funcionario de asuntos exteriores de Filipinas que supervisa a millones de trabajadores inmigrantes filipinos, expresó “Realmente, no se puede hacer mucho para convencerlos de que liberen a los prisioneros, porque la respuesta que recibimos de los hutíes es que seguirán reteniendo el barco y a todos los miembros de la tripulación, hasta que veamos el fin de las hostilidades en Gaza”.

Los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, han estado atacando barcos en el Mar Rojo desde finales del año pasado; como una respuesta  contra Israel por su campaña militar en Gaza. Los hutíes dijeron, el jueves pasado, que habían entregado a la conducción de Hamas la decisión sobre la liberación del “Galaxy Leader”.

“El barco y su tripulación, están en manos de los hermanos del movimiento de resistencia Hamás y de las Brigadas Al-Qassam, le dijo a CNN el portavoz hutí, Nasr Al-Din Amer, expresando que hay negociaciones directas en curso con Hamás sobre la oportunidad de liberarlos porque, según el vocero hutí “No tenemos ningún reclamo sobre este barco”.

De Vega dijo que los hutíes también quieren potencialmente el reconocimiento oficial como gobierno de Yemen a cambio de los rehenes, pero es poco probable que eso suceda. “Será difícil para cualquier gobierno reconocer a un gobierno que ataca a los barcos en el mar”, afirmó de Vega. Por ello, añadió que no tiene sentido negociar, salvo para garantizar condiciones humanas a los rehenes.

Filipinas envía casi medio millón de marinos a todo el mundo cada año, más de una quinta parte de su fuerza laboral total.

Estas grandes cifras significan que los filipinos están desproporcionadamente expuestos a los peligros que plantean los ataques de los hutíes contra los barcos en el Mar Rojo.

Después del secuestro, un video publicado por el grupo militante mostró a los comandantes hutíes saludando a la tripulación y prometiendo tratarlos como invitados.

“Cualquier cosa que necesiten, estamos listos para proporcionarles”, se escucha a uno de ellos decirle a los marinos en el clip.

De Vega dice que la tripulación está siendo alimentada (algunos incluso han informado de un aumento en el peso corporal) y no hay denuncias de violencia. Se permiten breves llamadas semanales con sus familiares, aunque las identidades de los rehenes se han mantenido en secreto.

La mayor parte de la tripulación, y todos los filipinos, permanecen en el barco y tienen cierta libertad para moverse por la cubierta.

Algunos otros miembros de la tripulación fueron detenidos en tierra. “Creo que a los hutíes les conviene tratarlos bien. Después de todo, esas personas son víctimas”, dijo Mohammed Al-Qadhi, un analista del conflicto yemení radicado en El Cairo.

Para él, los hutíes “No quieren crear una mala imagen de sí mismos”.

Filipinas no tiene contacto diplomático directo oficial con los hutíes, pero opera a través de un cónsul honorario, que es un ciudadano yemení al que se le concedió un estatus especial para representar a Filipinas, que pudo reunirse con los rehenes en enero, dijo de Vega.

Dado que el cónsul honorario se encuentra en Adén, sede del gobierno de Yemen reconocido internacionalmente, apoyado por Arabia Saudita y rival de los hutíes, de Vega dijo que es laberíntico acceder a él.

Al-Qadhi cree que incluso después de la guerra, es posible que los hutíes no liberen inmediatamente a los rehenes porque “No quieren hacer concesiones, en este momento, sin recibir nada a cambio, por lo que creo que es poco probable que sean liberados a menos que se planee un acuerdo mayor, a nivel internacional, con respecto a Gaza o incluso con los propios hutíes”.

En el momento del ataque, Galaxy Leader era operado por la empresa japonesa Nippon Yusen, también conocida como NYK Line. Según la empresa de gestión de riesgos marítimos Ambrey Analytics, es propiedad de Ray Car Carriers, una empresa vinculada al ciudadano israelí Abraham Ungar. CNN se comunicó con ambas compañías para solicitar comentarios.

Normalmente utilizado para transportar vehículos por todo el mundo, el gigante barco rodante se ha convertido ahora en una atracción turística para los curiosos locales, que son transportados hasta el enorme barco en pequeñas embarcaciones.

Según datos satelitales,  fue trasladado, hace unas dos semanas, unos dos kilómetros de la costa, a sólo 500 metros de la ciudad portuaria de Hodeidah, Yemen.

Yemen ha estado plagado de años de guerra civil, exacerbada por rivalidades entre poderes extranjeros, y sigue siendo una de las naciones más pobres de Medio Oriente.

Años de conflictos, provocaron una de las peores crisis humanitarias del mundo, dejando como resultado cientos de miles de muertos, el país dividido y con zonas azotadas por la hambruna.

Los ataques hutíes a los buques mercantes han impactado una de las arterias comerciales más transitadas del mundo, a través del Canal de Suez, obligando a muchas compañías a redirigir barcos y tripulaciones a la ruta mucho más larga alrededor de África, consigna la investigación CNN.

Los datos compartidos por Ambrey Analytics, indican que, desde que comenzó el conflicto, hubo casi 100 incidentes relacionados con actividades hostiles hacia el transporte marítimo en la zona del Mar Rojo y el Estrecho de Bab al-Mandab. Veintitrés barcos resultaron dañados por misiles o drones hutíes, y se informó de heridos entre los miembros de la tripulación en tres barcos.

Un barco, el Rubymar, de bandera británica, se hundió casi por completo, a finales de febrero, tras un ataque con misiles de los hutíes.

Estados Unidos y Gran Bretaña, han llevado a cabo numerosos ataques aéreos contra posiciones hutíes en Yemen desde febrero, pero esto no ha detenido los ataques.

Dos filipinos y un miembro de la tripulación vietnamita murieron, el 6 de marzo, en un ataque hutí al M/V True Confidence. El barco fue alcanzado por un misil antibuque hutí y el fuego se extendió rápidamente a bordo.

El resto de la tripulación fue rescatado por la Armada de la India, que los llevó a Djibouti para recibir tratamiento.

Después del ataque, el portavoz hutí, Yahya Sarea, dijo que el barco fue atacado porque era estadounidense, expresando “Las operaciones, en el Mar Rojo y el Mar Arábigo, no terminarán hasta que cese la agresión y se levante el asedio al pueblo palestino en la Franja de Gaza”.

Los cuerpos de los presuntos fallecidos permanecen a bordo del barco y, ahora, están siendo trasladados al puerto más cercano, según de Vega.

Este funcionario filipino, acotó “Una familia todavía tiene esperanza. Hasta que vean los restos de su ser querido, seguirán teniendo esperanza. Los milagros suceden”.

La mayoría de los tripulantes filipinos a bordo regresaron a Manila, el martes pasado, para reunirse con sus familias tras su terrible experiencia en el mar.

Mark Dagohoy, uno de los tripulantes del barco, le dijo a los periodistas “Es triste y horrible, porque estábamos juntos [durante mucho tiempo] y de repente ocurrió este [ataque]. Es muy doloroso para nosotros, especialmente para las familias”.

El ataque fatal marcó una escalada significativa de los ataques hutíes contra el transporte marítimo del Mar Rojo, poniendo en peligro la vida de marinos comunes y corrientes que trabajan a miles de kilómetros de sus familias durante períodos de semanas o meses en el mar.

Los miembros de la tripulación, en su mayoría del Sur Global, a bordo de barcos que, ahora, cruzan el Mar Rojo enfrentan el riesgo de muerte, lesiones y captura, mientras las armadas occidentales despliegan costosos misiles antibuque y otras armas para interceptar los ataques hutíes.

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